A ver qué encuentras...

viernes, 26 de agosto de 2016

Hoy vengo a despotricar, sí, porque si para algo te creas un blog es para poder decir todas aquellas cosas que te apetece decir, a sabiendas de que pueden gustar o no, crear detractores o seguidores. De modo que voy a despotricar de mi entorno, así aquellos que no pertenezcáis a él no os sintáis atacados puesto que hablo desde mi experiencia.
Estoy cansada de hipocresía, de falsa libertad, de palabrería vacía y carente de empatía. No concibo la gente que quiere un mundo mejor sin dejar espacio a las opciones, o al menos a las opciones que ellos no consideran válidas. Debemos mejorar todos y eso incluye ser tolerantes y entendernos unos a otros y siempre, siempre RESPETARNOS.
No entiendo aquellos abanderados de ideas o partidos políticos que amenazan con eliminar de su vida a amigos que piensan de forma diferente, siendo ellos simpatizantes de partidos o ideales progresistas. ¿Por qué las ideas políticas de unos deben ser mejor que las de otros? ¿Es mejor ser de Podemos que de Ciudadanos? ¿Es mejor persona un Ateo que un Creyente? ¿Tiene más derecho  a la vida un antitaurino que un taurino? ¿Tienes menor valor humano si no te gustan los animales o a si eres animalista? ¿Es más respetuoso un vegano/ vegetariano que un omnívoro? Son preguntas que me hago oyendo a unos y a otros y mi respuesta siempre es NO.

¿Qué diferencia a todas estas personas?(desde mi punto de vista) Sus valores, los cuales se han forjado mediante conocimientos adquiridos subjetivamente porque seamos sinceros, no hay verdades absolutas en la moral. Leo un libro y saco mi idea, lees el mismo libro y sacas la tuya. Esto es porque nuestras experiencias vitales, nuestro contexto, familia, escuela, amigos, etc no son nunca los mismos.
Uno de mis abuelos era “rojo” y cuando era pequeña me contaba historias (siempre me ha encantado escuchar historias de los mayores) y entendía a la perfección sus ideales e incluso los compartía. Una de mis abuelas siempre ha sido “facha” y al contarme sus experiencias también la entendía y podría llegar a compartir parte de sus ideales.  Si una persona vota podemos  o ciudadanos, su voto es igual de valioso siempre que sea un voto racional. Si todos pensásemos igual tal vez no existiese la democracia, así que, amigo no taches a los demás de idiotas por ejercer el mismo derecho al voto que has ejercido tú.  Si alguien es feliz y encuentra la paz creyendo y otro entiende mejor el mundo sin creer en seres superiores ¿por qué convencer al otro? ¿Por qué compadecerse de su triste vida? Esa persona es feliz viviendo acorde a sus ideales.
Y llegamos a tema de debate (al menos últimamente entre mis amistades) Cierto es que puedes estar en contra o a favor de los toros, pero amigos, con cabeza. No puedes acusar a un torero de violento y ser tú igual de violento contra esa persona. ¿Cómo podemos pedir la paz mientras luchamos? ¿Cómo puedes desear cambiar una vida por otra? Para mí esas expresiones no distan mucho de las actitudes de un torero. Porque amigos, no soy taurina, pero jamás desearía la muerte de una persona en lugar de la de un animal. Jamás.

Yo soy humanista, suena raro hoy en día, lo sé. No soy animalista, no tengo un sentimiento especial por los animales, lo tengo por las personas. No me sirve aquello de que los animales son mucho mejor que las personas, más nobles. Pobre de ti, que no conociste buenas personas, tal vez porque seas mejor con los animales que con los humanos. No creo en tener animales en casa, en darles besitos, en tratarles como a personas. Los respeto, jamás permitiría que dañaran a un animal pero no los amo. No los antepongo al ser humano. Honestamente no entiendo las explicaciones de los animalistas que conozco, señalándome la mezquindad del ser humano, las guerras, maltratos, etc. Si, hay gente mezquina pero esa mezquindad siempre tiene un porqué detrás. Un trastorno, una patología, una alteración o unos ideales mal conducidos basados en sus valores. Unos luchan pensando que es lo que tienen que hacer porque es lo que les han enseñado, otros dañan porque no aprendieron otra cosa. ¿Con cuantas personas nos cruzamos al cabo del día? ¿Cuántas te hacen daño? Algunos animales también atacan, hacen daño, ya sea por fallos del ser humano o malas conductas de los animales.

No me gustan las generalizaciones y sé que yo lo hago, pero por favor seamos un poco más empáticos. Hoy en día tenemos a nuestro alcance muchos avances tecnológicos que nos permiten conocer gente de todo tipo, valores, experiencias etc. Aprendamos de ellos, seamos empáticos, entendamos que nosotros mismos no siempre pensamos igual a lo largo de los años. Para mí es uno de los motivos por el que tenemos que dejar espacio a los distintos puntos de vista u opiniones, no quiero que nadie coarte mi libertad de pensamiento de modo que yo no soy quien para juzgar o coartar la de nadie. Convivamos. ¿No te gustan las ideas políticas contrarias? No sentencies, informa a tus amigos de por qué consideras que las tuyas son buenas. ¿No te gustan los toros? Condénalo siempre desde el respeto. ¿Consideras tu religión mejor que otras opciones? Disfrútala.


Tus ideas no son mejores que las mías y por su puesto las mías no son mejores que las tuyas. Esta es una de las mías. EMPATÍA, RESPETO, DIVERSIDAD.

lunes, 18 de enero de 2016

No quiero un mundo monocromático

¿Cómo se puede ser tan necio en esta vida? ¿Cómo puedes pensar que necesito que me normalices? No sé cómo no entiendes que si intentas normalizarme eres tú quien no me consideras normal, que si me comparas con otras chicas y me dices tú estás igual de buena, cuando ellas pesan menos de 60kg eres tú quien cree que no lo estoy y que necesitas que lo crea. Tú eres quien juzga como soy, quien decide que yo debo creerme igual que ellas. Yo, no lo creo, pero igual esto te sorprende, tampoco me creo igual que otra gorda, porque yo, me creo yo y no necesito compararme con nadie. ¿Qué hay si yo te digo que, para mí tú eres igual de inteligente que otro tío? ¿Sentirías que veladamente te llamo tonto? Quien te intenta normalizar, realmente te considera diferente y tristemente además cree que debes cambiar para ser uno más (de los que a él o a ella le gusta). Lamentablemente, esto se puede extrapolar a cualquier característica de tu físico o personalidad. ¿Cuándo dejaremos de moldear a las personas a nuestro gusto? No quiero un mundo monocromático.

sábado, 9 de enero de 2016

Nos advirtieron, "segundas partes, nunca fueron buenas" y aun así nos empeñamos una y otra vez en volver a intentarlo, retomar, continuar como si hubiésemos pulsado el PAUSE en nuestras vidas.
Intentamos ser quienes éramos, añoramos los buenos tiempos, "cualquier tiempo pasado siempre fue mejor", a menudo recordamos o nos recuerdan que somos diferentes.
¿Por qué nos empeñamos en volver al punto de partida? ¿Por qué buscamos ese YO que ya no existe? ¿A caso nos gustan las mismas cosas? Para un momento y piensa... estoy segura de que recuerdas al menos tres cosas que te gustan  y no te gustaban antes... yo lo hago y me salen mil, te nombro tres... Me pinto los labios - Hace unos años era tan tonta que pensaba que eran demasiado gordos para tenerlos pintados y ahora me encanta como son.
Comer  brócoli - Pensaba que era sumamente asqueroso y ahora es la verdura que más como.
Hablar inglés - Si, era de ese porcentaje de la población que ODIA el inglés, que no quería oír nada en inglés, ni películas, ni canciones, ¡nada! Y aquí me tenéis, profesora de inglés.
¿Qué hay de ti? ¿Ya las tienes? Igual es un sabor, una colonia, un tipo de chico o de chica, un programa de la tele, una afición...
Y es que aunque no queramos cambiamos, cambiamos cada día, yo cambio y tú cambias y me haces cambiar. Somos un cúmulo de experiencias, de miedos, inseguridades, un cúmulo de momentos buenos y malos, de amistades y familia, nuestros cinco sentidos no descansan, nos aportan información cada día y recuerda que "no te acostarás sin saber una cosa más" de modo que nuestros pensamientos y sentimientos son modificados a cada momento.

A dieciséis años leí una frase de Heráclito "Nunca te bañarás dos veces en el mismo rio"  Heráclito era uno de esos filósofos presocráticos que apenas estudiamos, pero esa frase me marcó. La encontré muy compleja en tan pocas palabras, pero es ahora cuando me doy cuenta de que perdemos el tiempo volviendo a meter el pie en el rió buscando las mismas sensaciones. El agua ya no es la misma y yo tampoco. Puedo buscar mil rios, esa sensación no volverá, pierdo el tiempo buscando esa sensación en vez de disfrutar.


Me acompañan...