A ver qué encuentras...

lunes, 18 de agosto de 2014

He vuelto

Hay quien dice que segundas partes nunca fueron buenas, pero también hay un refrán que dice que quien tuvo retuvo, y aunque más vale pájaro en mano que ciento volando, todos sabemos que el hombre es el único animal que cae dos veces en la misma piedra, vamos que los refranes no me ayudan en mi dicotomía de volver o no a escribir, ni en la de en caso de volver usar este mismo blog.
En vista de lo anterior he decidido guiarme por el corazón (Sí, soy de la generación Disney) y continuar con el blog. No puedo decir que seguiré mi estilo de siempre, porque no creo que tenga alguno, ni si quiera una temática del blog (sí, soy un desastre espontáneo, pero ¿Qué queréis que haga? ¡Soy Sagitario!)
Lo único que tengo claro es que ahora me apetece volver a mi vida y costumbres. Estos casi dos años que he vivido en el extranjero me han alejado de mi gente,  mis hobbies;  este blog  y vosotros es uno de mis hobbies preferidos. Ser mayor cuesta,  desde que me fui a intentar ser mayor apenas he tenido tiempo de leer, escribir, hacer manualidades o un simple Skype para estar al día de los míos así que mucho menos leer blogs.
Por otro lado creo que ser bloguera se me fue de las manos, me explico:  tú escribes absurdamente porque te hace sentir bien, tres amigos lo leen y te dicen lo maravillosa que eres escribiendo y tú más ancha que Castilla te lo crees y te enorgulleces de ti misma (vale eso no está mal, un poco de ego siempre es bueno) Y ahí estás tú, crecida como loca y posteando a diario (aquí empiezas a fliparte un poco) de casualidad concursas con un par de relatos  y ¡zas, ganas! (¡Oh no!  Ahora estás perdida, ¡te crees escritora!) El escribir a diario hace que también leas a diario otros blogs y se cree esa falsa amistad de “yo te escribo, tú me escribes” y te encuentras leyendo aburridos textos solo por quedar bien y comentar… cosa que descubres que los demás hacen con tu blog. Además estás tan crecida que le cuentas a gente (de la que luego te arrepientes habérselo contado) que tienes un blog, ellos te dicen que escribes muy bien (hala más ego a la saca) pero por la espalda critican y critican… cuando te quieres dar cuenta estás en una vorágine en la que escribes a diario cada vez cosas más íntimas (porque tienes menos cosas no íntimas que contar) y el día menos pensado alguna ex compi de clase te casca un “todos creíamos que eras lesbiana, como vimos un post de tu blog donde te dabas un pico con una tía” y ahí te das cuenta de que eres tan coñazo que la gente sólo entra por marujear y que si encuentran tu foto, mejor que mejor, así no necesitan leer nada, tienen suficiente con comentar y cotillear, de modo que crees que abandonar es una solución.  En este tiempo he aprendido que a mí lo de abandonar no se me da bien, que se me queda la espinita clavada, que yo las etapas las cierro o no las cierro pero a medias no tengo a donde ir… de modo que…
¡¡¡He vuelto!!!

Y aunque otro refrán dice aquello de renovarse o morir, ya he dejado claro al principio que a mí lo de los refranes me confunde (como a Dinio la noche, ¿Por cierto qué será de Dinio? Estará casado y habrá echado barriga cervecera mientras cuenta los pelos que deja en la almohada cada mañana? Nota mental: Googlear sobre Dinio) en fin, que tendremos que descubrir si es cierto el típico tópico de que “la mili te hace un hombre” y mi particular “mili” me ha hecho mujer o si sigo pensando cual quinceañera fan de los backstreet boys en un cuerpo de treintañera (hay que joderse lo vieja que soy ya)

3 comentarios:

¿Qué pasa con tu rollo?

Me acompañan...