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miércoles, 14 de marzo de 2012

Vainilla

Entro en el metro algo cansada, no sé por qué me he levantado así (a lo mejor influye las dos horas de gym por la mañana y la hora y media que me pegué la tarde anterior paseando), antes de cada estación las ventanas se ennegrecen devolviéndome un reflejo que no me gusta, intento colocarme entre la gente y consigo un sitio a unos 10 cm de la cara de una muchacha, como la situación es algo incómoda alterno la mirada con el suelo, el techo del vagón, el cabrón del cristal y el señor de mi izquierda (si, he tenido que pensar cuál es mi derecha) el cual no para de mirarme y eso que al entrar ya me hizo una radiografía detallada, tanto que casi le pregunto cómo llevo lo del tendón de Aquiles...

Las estaciones pasan, la gente me empuja, intento buscarme un hueco cómodo y tras unos minutos consigo acoplarme en el sitio de la chica, teniendo a mi vera al señor. Las estaciones siguen pasando y noto que me mira (que sí pesao, que no me he peinado hoy), de pronto me doy cuenta de que no sé si me he pasado la estación, con eso de evitar mirar al cristal... intento hacer malabares para ver por la ventanilla de en frente pero no lo consigo, un pseudomoderno con gafas de sol y una muchacha con una alarmante voz de pito (cuando me he quitado los cascos he alucinado pepinillos, sonaba como si Eva Nasarre se hubiera comido a Gracita Morales) me tapan la visión,  así que decido girarme hacia el señor que odia mi pelo casi tanto como yo e intentar ver por el otro cristal la parada. En ese momento el señor me dice algo. ¿Fijo que me está diciendo¿niña tu no te peinas?¿te has dejado el antiojeras en casa?¿si te doy un euro miras para otro lado?
- ¿Perdón? - pregunto con una sonrisa, al menos los dientes me los he lavado y hasta he aguantado esa tortura de fluor que me hace casi llorar.
- ¿Qué si te has echado colonia de vainilla?- jur????
- ummm no, de coco, creo.
- Si, ya decía yo que era algo así... hueles a rico. (eso es porque me he duchao) que es de agradecer, da gusto tener al lado a una chica como tú.
- Gracias. ( vale, has conseguido alegrarme el día)

8 comentarios:

  1. Ja, ja, a mi esto también me pasó una vez, sólo que el hombre dijo: "mmmmmmmmm, huele a natillas, qué hambre". Dejé de ponerme esos olores -canela, coco, vainilla, chocolate-, no fuera cosa que terminara con algún bocado inesperado en la nalga.:) feliz día, me alegra verte mejor.

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  2. Oh, Eva Nasarre. De pequeño estaba enamorado de ella, con sus mallas de colores, su cintillo y su ricitos de oro. Bueno, era morena, pero el amor es ciego...

    Y ya que lo comentas: ¿para cuándo un perfume con el aroma exquisito de las palomitas de maiz recien hechas?

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  3. Oooooh pobre señor, y tú ya pensando mal de él. Espero que no te pasaras de parada :)

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  4. De acuerdo con los dos: él te ha alegrado el día, y sí, es una gozada coincidir en el transporte público con alguien que huele bien ;).

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  5. Llámame borde, pero a mí un desconocido me dice en el metro que le gusta como huelo y me da mal rollo.

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  6. Bueno, al menos te dijo algo agradable y bonito, no que no te hubieras peinado ni nada de eso.

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  7. Uohhhh! Con lo majo que ha sido el hombre y tú pensando cosas malas de él! Ya te vale, Pepinilla! =P.

    A nosotros no nos pasan estas cosas que como no tenemos metro...jajajaja. Eso sí, en el bus te puedes encontrar de todo, sobre todo, olor a humanidad, que no a vainilla =(.

    Un beso!

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  8. muy amable el hombre, no? muy correcto. y tú ya sospechando, mala persona! :P

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