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lunes, 13 de febrero de 2012

Relato


A pesar de lo cansada que estaba del largo día, Carmen tenía ganas de ir a la cena, tanto ella como Luís se habían distanciado un poco de sus amigos en los últimos meses. La situación por la que pasaba su empresa les exigía una dedicación casi absoluta, por lo que habían dejado de disfrutar de su vida social e incluso últimamente hasta de su recién estrenada vida marital

Al llegar al restaurante una lluvia de besos y elogios tornaron sus cansadas ojeras en un alegre brillo sincero en su mirada. Luís había llegado antes que ella y le había guardado un sitio a su lado, “Estupendo” pensó “así también estaré un rato con él”
 
A medida que la cena transcurría las conversaciones iban y venían de un tema a otro, saltando sin coherencia ninguna, poniendo al día a la pareja y al resto de los amigos de las últimas novedades.
Tras los entrantes Luís posó la mano en su muslo, aunque era un gesto al que tenía acostumbrada a Carmen ésta se estremeció, Luís se percató de su reacción y acompañó el gesto con un fugaz beso cerca del cuello. Los muslos de Carmen volvieron a tensarse involuntariamente. Luís sonrió con malicia y como si de un gesto habitual se tratara subió su mano por el muslo hasta llegar a su entrepierna, ella contestó cerrando los muslos, no tanto evitando aquella caricia sino provocando que la estancia de su mano allí fuera lo más larga posible. Ese gesto despertó en un Luis una pequeña erección. Sacó la mano del muslo de su mujer para acariciar su mano mientras la dirigía a una presentación formal, mano- erección, erección-mano. Carmen le miró tan seria como pudo mientras masajeaba el miembro de su marido comprobando así como la erección iba en aumento, a la vez charlaba distraídamente sobre el próximo viaje que realizarían Marta y su novia. La respiración de Luis aceleró un poco, a su lado Carmen oía a la perfección cómo él tragaba saliva entre bocado y bocado, aquello le indicaba hasta qué punto Luís estaba excitado, separó su mano de aquel torrente de energía y retomó la comida con normalidad, Julián probaría un nuevo deporte, escalada…

Escalada era lo que hacían los dedos de Luís entre los muslos de su mujer hasta llegar a la ansiada y caliente cima. Pasó los dedos por ella, comprobando la temperatura que emergía del lugar, un poco más de presión no vendría mal en aquella altitud de modo que la ejerció leve y rítmicamente.  Carmen separó ligeramente los muslos mientras masticaba concienzudamente un trozo de pan. Aquella excitación la estaba volviendo loca, retiró con recelo la mano de Luís y aprovechando las risas tras la última anécdota de Elvira, comentó que había olvidado el móvil en el coche, volvía en un santiamén.

Dos minutos después Luís se levantó alegando que Carmen tardaba mucho, la echaría una mano llamándola desde su móvil para que lo localizara antes, sus amigos rieron ante la visión de Carmen en busca del móvil (era algo torpe).



 Nada más llegar al garaje la vio apoyada en el capó de un Ibiza, junto a un todo terreno que tapaba la mitad de su cuerpo, al acercarse comprobó que Carmen llevaba las braguitas en la mano. La erección que Luís intentaba contener volvió a emerger y esta vez con más énfasis, acercó nuevamente los dedos a los muslos de su mujer y comprobó que las condiciones climáticas eran las oportunas, mientras Carmen liberaba aquella gran erección, no hablaron, él la elevó en el capó mientras separaba sus temblorosos muslos y la besaba con tanta pasión que hasta llegó a hacerle algo de daño. En ese momento Carmen le separó con un suave empujón, le miró provocativamente mientras se giraba y se levantaba aún más la falda dejando a la vista su precioso trasero. La excitación de Luis fue en aumento, introdujo la mano bajo su camisa mientras acariciaba sus pechos, su miembro comenzó a relacionarse con el culo de Carmen, un frote constante buscando encajar. Cuando por fin lo consiguieron Carmen comenzaba a estar extasiada, casi tumbada sobre el capó se tapaba la boca con la mano intentando no dar rienda suelta a su garganta como tantas otras veces lo había hecho. Luis embestía una y otra vez jadeando en su oído, elevando así la excitación de ambos, con una mano giró la cara de Carmen buscando su boca, la deseaba de todas las formas posibles, Carmen acompaño los acompasados movimientos de Luis con caricias a su intimidad, por un momento olvidaron dónde se encontraban consiguiendo ambos fusionarse en un mismo grito ahogado, en un mismo jadeo rasgado, en un mismo segundo de intenso placer.

 “¿Veis?, ya decía yo que era torpe” comentó Luís al acercarse a la mesa mientras mostraba el móvil de Carmen victorioso “Si no llega a ser por mí…” todos rieron mientras Javier retomaba su historia donde la había dejado antes de que se reincorporaran Luís y Carmen a la cena.

27 comentarios:

  1. Aiii, qué despertar, ni café, ni nada, me has puesto las pilas tú :) Pero sólo una cosa que me ha hecho gracia porque a mí también me pasa: cuando escribimos algo erótico parece que no tenemos ningún pudor en relatarlo todo, hasta el punto de transmitir ese mismo deseo, pero entonces ¿por qué escribimos braguitas?... como si la contundencia de la palabra bragas fuera demasiado...:)

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    1. así me gusta, empezando el día con alegríaaa que decía aquella!
      Jajaja sopesé decir bragas o braguitas un rato... no lo tenía claro pero recordé que hablando con alguien comentamos que bragas era como algo basto, así que... braguitas :D aunque yo uso bragas!

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  2. Eso no pasa Pepi :))))

    Besazos enormes

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  3. Veo que acabas de abrir un bote de Kh-7 :P
    Está muy chulo el relato :)

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    1. no he pillado lo del bote... joder tía me acordé de ti. He estado toda la tarde en usera (no sé por que pensé que eras de alli, me acabo de dar cuenta de que no) buscando un chino, te puedes creer que no hay chinos en un barrio lleno de chinos?

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  4. Un relato fantástico, me ha encantado. :)
    Felicidades.

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    1. no creo, me da pereza continuar las cosas :D además no dicen siempre que segundas partes nunca fueron buenas?

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  6. Y esto solo para la víspera de San Valentín... ja ja ja

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  7. Jo con los relatos de peplinillo picante, ja ja ja. Menudos pillines, escabullirse en medio de la cena, no esta mal la idea.

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  8. Un relato subidito de tono para San Valentin. Estas a tope Pepis.

    Saludos, Juanjo.

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    1. Jajajajaj fue unos días antes, pero supongo que servirá para san valentin

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  9. Madre mía!!!! Picante!!!

    esta súper bien contado y narrado. Me has dejado "alucinada" jajaja

    besoss

    ;)

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    1. No me deja crear mi propio comentario... Tu blog me esta cogiendo mania...
      P k no escribes algo de gays? Tengo ganas de ponerme... a leer algo de gays...
      ;-)

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    2. Me lo pensaré, pero es que creo que lo de los gays es más directo, no porque seais gays, sino porque no me imagino dos chicos en modo romanticón...jajajja

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  10. Muy bueno. Disfrutar del postre en mitad de la cena. Total en más de una ocasión para lo que hay que oír. Enhorabuena te ha quedado perfecto.

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