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viernes, 2 de diciembre de 2011

Buenas noches


Suena el despertador, aturdida golpea la mesa en busca de aquel torturador aparato que perturba su sueño, el momento más feliz del día. ¿Por qué será que siempre se despierta justo antes de ser feliz? Está convencida de que ni tan siquiera su subconsciente quiere darle ese lujo. Para cuando consigue  localizarlo todo su ser ha vuelto a la realidad.
  
Despierta, estira cada músculo de su cuerpo antes de incorporarse. Una vez en pie, sube la persiana, comprobando que aún es de día, Otro día más, piensa con desprecio.

Acude al baño para asearse, no sin antes tapar con recelo el espejo del mismo con una toalla. No le gusta la imagen que le devuelve y es más fácil ocultarla que cambiarla. No quita el espejo porque en el fondo espera poder volver a mirarse algún día.

Bajo la ducha repasa mentalmente lo que necesitará comprar en el mercado, buscando así hacer la tarea lo antes posible, ya que no le gusta nada pasear de día.

Se viste sin secarse bien el cuerpo, las gotas de agua impiden que su ropa se deslice con facilidad, retuerce su cabello para escurrir el agua y aprisionarlo con una pinza.  Sale del portal sin apenas hacer ruido, mirando al suelo evitando así las miradas de quienes se cruza. Minutos después está en su casa de nuevo, tuvo suerte y no tardó demasiado en hacer los recados.
Nunca pensó que pudiera odiar tanto cuatro paredes, aquella pequeña habitación a duras penas podía llamarse casa, era  asfixiante, demasiado pequeña para ella y sus cosas.
Intentó limpiarla y ordenarla, pero la falta de espacio siempre le ganaba la batalla, para cuando terminó se había hecho la hora de cenar y marcharse.

Se desnudó de nuevo, del cajón inferior sacó una estrecha falda, demasiado estrecha y demasiado corta, tal vez ni tan si quiera era una falda. Sin ponerse las bragas se embutió en ella, acompañándola con una camiseta escotada, dejando a la vista ajena la mitad de sus voluptuosos pechos. Liberó el pelo de aquella pinza y con el espejo aún tapado se secó el pelo quitándole así la humedad que quedaba en él. Aún sin mirarse  consiguió maquillarse, antes si se miraba pero el reflejo que éste le devolvía le torturaba demasiado, cada cicatriz de su cara y de su pecho le hacía revivir las batallas vividas. Era demasiado para ella y su aunque remendado, frágil corazón. No era capaz de ver sus ojos en el espejo, hacerlo le recordaba que no estaba viva, a veces intentaba recordar en qué momento murió, pero no era capaz hacerlo.

Cada noche en aquel baño mientras se pintaba, soñaba con pintar también su vida. Introducir en ella tonalidades de colores que hacía años que no era capaz de ver, el blanco de una sonrisa sincera, el azul del cielo, el verde del campo, el amarillo del sol, el rojo de un corazón latiendo con pasión; llevaba años viendo las mismas tonalidades, negro de la noche, azul de la policía, el verde del dinero y el amarillo de los dientes, que sí, sonreían pero no de la forma que ella deseaba, y el rojo… mejor no pensar en el rojo que estaba acostumbrada a ver.

Se arrepentía cada noche de la decisión que había tomado, porque al fin y al cabo, morirse fue decisión suya, al decidirlo, no había sido consciente de cuanto echaría de menos su vida.

Una vez arreglada, sacó del cajón superior unas bragas limpias y las metió en su pesado bolso.
Cuando por fin estaba preparada para salir, se dirigió al baño nuevamente y retiró la toalla que tapaba el espejo. Serena se observó un rato. No para comprobar el estado de su maquillaje o la combinación de su ropa, ni para observar sus cicatrices, ni su mirada, sino para recordar su cara, tal vez  la próxima vez que la viese sería distinta, o puede incluso que no la volviese a ver más. Apagó la luz y cargó con su bolso, tan pesado como su culpabilidad,  su vergüenza y su asco.

Al salir del portal caminó calle abajo mirando al frente, de noche nada le importaba, caminaba buscando una mirada, que se posara en ella, interesada, que le ayudara a volver pronto a casa aquella noche y a soñar nuevamente hasta que el maldito despertador le trajera de nuevo a la realidad.

Buenas noches

20 comentarios:

  1. jajajajjaja pensé que había quedado algo claro con los dos últimos párrafos...

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  2. Guapa.... duro lo que nos cuentas hoy, eh???? Madre mia!!

    Buen finde!!!!!!!!!!

    Besicos

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  3. Era una puta, y si el trabajo le salía rápido antes volvería a su casa, ¿no?

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  4. ay coño!!! gracias Fran!!! ahora me queda todo claro joderrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr...pues no lo habia pillado! yo diciendo " pero onde se va to pintorrejea de noche solaaaaa" vaya dia llevo...

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  5. gran reflexión la de hoy ;-)
    siempre nos sorprendes, guapiiiii
    un besazo!

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  6. de noche todos los gatos son pardos, pero hasta los más pardos tienen su corazoncito. un relato muy crudo, la verdad.

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  7. Pues si, una situacion dificil... de alguna manera hay que salir adelante, y esas mujeres saben lo duro que es mejor que nadie.

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  8. Muy duro y demasíado real...

    Besitos

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  9. Ains, cuando se pone picante un blog se extiende por la blogosfera como la pólvora esa "picantez". Lo mismo pasa con los relatos crudos, se ve que uno enciende la mecha y toca leer cosas poco agradables. Está muy bien escrito Ana, me ha gustado. Muchos besos.

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  10. Una historia que me deja con un final.. joe...
    A medida que iba leyendo, todo más negativo. Pero que le ha pasado, esas cicatrices de que son..

    Bss.

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  11. Me ha gustado sobre todo la diferencia que haces entre puta y mujer. Ojo, no se me entienda mal, me refiero al "oficio". Detrás de cada puta hay una mujer (a veces un hombre travestido, sí), pero lo más importante del escrito, desde mi punto de vista, es que vas a los sentimientos de esa mujer. Otras putas no son así. Al fin y al cabo detrás de una puta hay una persona, detrás de un juez hay una persona, y detrás de un albañil, otra, cada uno con sus problemas y sus felicidades. Bueno, nada, todo este rollo para decir que las putas también son personas.

    Repito, me ha gustado. Un besote, Ana.

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  12. MadredelamorhermosoDiosnospilleconfesaos... es lo más breve que se me ocurre.
    :)

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  13. Iba a poner un comentario absurdo, pero me he dado cuenta a tiempo... En fin, un relato muy duro y bueno, me ha gustado mucho como historia, lástima que sea verdad en algún rincón de este mundo...

    Un abrazo muy grande, Pepinillaaaaaaaa

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  14. Durillo eeeh?... pero real como la vida misma... ese mundo destroza a las mujeres que viven en él... ojalá la protagonista de esta historia logre mirarse en el espejo y su vida se llene de todos esos colores "felices"...

    Un beso.

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  15. Breve y contundente, y real como la vida misma :-(

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  16. Me encanta la manera en que reflejas la realidad de esta mujer,impresionante, duro y real.
    saludos,

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  17. Sra. T. supongo que es sólo un relato… besos.

    Fran, si, pensaba que se había entendido… jo.

    Arwen, jajajaj me alegro de que al final lo entiendas, ais se ve que no me quedó como pensaba.

    No me pises, muchas gracias. Besos.

    Raúl, espero que te haya gustado. Besos

    Nerea, es bastante difícil, pero de todas formas supongo que como todo hablar sin saber (como en mi caso) es a veces hablar de más.

    Elysa, espero que no sea tan real. Besos.

    Exter, pues no he leído ningún relato crudo últimamente, tenía el relato escrito de hace tiempo y bueno… tenía un mal día… tontunas ya sabes. Muchas gracias me alegro de que te gustara. Besos.

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  18. Ahora o nunca, supongo que al final terminan siendo cicatrices de la vida y más subida que es bastante más dura que otras. Besos.

    Sbm, me alegro de que te haya gustado, supongo que en algún momento todos se dediquen a lo que se dediquen podrían pasar por mismo que ella, no gustarse nada lo que ve y desear vivir para poder dormir y soñar. Besos!!

    Sergio jajajajajaj madre mía de mi vida. Pero…¿te gustó?

    Pk 1976, cualquier comentario es bueno. Si, tienes razón es una pena, me alegro de que te gustara. Un beso.

    Onara, espero que si, que consiga mirarse en el espejo y su vida cambie. Un beso

    La pequeña meg, espero que no sea así la vida misma o que al menos cada vez sea más alejado a esto. besos

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