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viernes, 18 de marzo de 2011

Zapatos rojos.


El día había resultado ser más duro de lo previsto. Cansado y aturdido después del repetido "Vuelva usted mañana" que tan bien criticó Larra, decidió dejarse caer en su viejo sofá portando entre las manos aquel cómic que tanto le gustaba. Era capaz de pasar horas apreciando las líneas, los colores y las inusuales formas de las ilustraciones.
Después de un rato, imposible de especificar, sonó el timbre. Dejó el cómic a un lado y se levantó a abrir la puerta.

- Vaya, qué sorpresa - exclamó al verla.

- Tenía ganas de verte. - respondió ella.

- Yo también. 

- ¿Sabes? - comenzó a decir ella...

- No - se apresuró a contestar él, como siempre hacía cuando ella comenzaba así las frases.

- ¿Recuerdas lo que me dijiste de las baldosas de tu piso?- preguntó ella tímidamente.

- Que te besaría en todas y cada una de ellas - contestó él con su sonrisa picarona, aquella que había intentado practicar desde que supo que a ella le encantaba.

- Pues... - se levantó un poco los pantalones dejando a la vista unos zapatos rojos con grandes hebillas mientras le devolvía la pícara sonrisa.

La observó unos segundos sin saber bien que decir, fue ella quien volvió a hablar.

- ¿Recuerdas el cuento de El mago de Oz?


- Claro, de Frank Baum - dijo él sonriente - Pero...


- He encontrado un lugar con más baldosas que tu piso,  Oz - le tendió la mano y él la tocó con suavidad - ¿Me acompañas? - le pidió ella a la vez que golpeaba sus tacones tres veces.



Él avanzó un par de pasos hasta colocarse frente a ella, sostuvo su mirada unos segundos mientras ella notaba cómo su pulso aceleraba, sus mejillas se sonrojaban y todo su cuerpo entraba en calor, después él elevó la mano que tenía libre hasta su rostro y lo acarició con mimo, con deseo y con firme dulzura, ella desvió la mirada y él con un mínimo roce en la barbilla provocó que volviese a mirarle.

- Siempre. - contestó finalmente él, recorriendo los escasos centímetros que les separaban  rozando sus labios con los de ella.

9 comentarios:

  1. ¡¡Primer!! Preciosa historia de un beso y un cuento, me ha gustado mucho. Postdata... libera a Gilito, no tiene la culpa el pobre...

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  2. Qué artista!!!!! Qué bonito nenaaa. Ufff para yo quedarme sin palabras.... Precioso Anita

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  3. Muy bonito, Ana.
    Final feliz, no como las de las despedidas.
    Pero, una cosa... ¿Cuál es ese lugar de las baldosas?
    ¿La tienda de Porcelanosa?
    Juas, juas.

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  4. ¿Entonces los documentos secretos estaban ocultos en la ropa interior sucia del ministro calvo? Me ha parecido que sí, pero reconozco que me he perdido un poco al final, justo cuando la peluquera anunciaba al radioaficionado su intención de acabar con la vida de todos los habitantes de la acera de los números impares...

    Tantos como calles y baldosas quepan en una eternidad.

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  5. Me encantaaaa! si es que me enamoras con tus entradas, escribes que da gusto! (L) un besazo!

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  6. Ay... me vas a terminar emocionando un día de estos, jo! Qué bonito! =)

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  7. Sigue el camino de baldosas amarillas !!!!! xDDDDD
    Sigo tus entradas aunque no comente nada. Espero que sigas con ellas, Eh?.

    Saludos.

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  8. Centrabame yo en el otro blog tuyo e iba dejando pasar ocasiones de conocer este, pero una vez lo leo pienso seguir haciéndolo :)

    Resalto del relato como de una situación cotidiana extraes de esa sencillez el inmenso contenido que puede albergar un instante. Aliñas la intriga que envuelve la conversación con el sabor del amor, una pizca de colores, un par de zapatos y un puñaillo de magia de Oz.

    Muy bueno, un abrazo!

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  9. No os he contestado, porque estaba cansada y porque no sabía (y sé) qué contestaros.
    Gracias por vuestros elogios.
    Nerea, a Gilito le encanta estar ahí, está más a salvo de lo que te puedas imaginar XD

    Musi, besitos.

    Sky Pues sopesé entre porcelanosa y Oz, y será porque me gusta viajar más, opté por OZ.

    Alan, veo que has captado totalmente la intención y el argumento. Felicidades. La eternidad es muy larga.

    Pequeña, besitos.

    Zips, ajjajaja ¿luego la achuchable soy yo?

    Randall, jajaja que la sigas ya es mucho. Si, continúo, he tenido un finde un poco largo y duro, nada más.

    Carlos, ummm tú, aquí, hasta me dan ganas de recoger un poco todo. Siempre que me dices cosas (preciosas por cierto) me animas a seguir. Te echaba de menos. Allí, aquí o dónde sea. Un fuerte abrazo

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