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sábado, 12 de marzo de 2011

Despedida de Pablo


Pablo ajusto el retrovisor para poder verse mejor. Miro su reflejo, en tan solo una noche, parecía haber envejecido 10 años, ¿Cómo era aquello posible?, terminó desviando la mirada al reloj. Era la hora. 

Salió del coche y con paso decidido se dirigió a la puerta, de reojo atisbó que sus ropas estaban arrugadas. Volvió a esquivar la mirada, aquel era el menor de sus problemas.
Entro como cada mañana al trabajo, pasó la tarjeta por el lector. Llegó a su pequeño habitáculo, no tendría más de metro y medio cuadrado, con separadores que permitían ver lo que hacia el compañero con tan solo ponerse de pie.
Se desplomó en la silla, incorporándose un minuto después justo cuando vio a Luis acercarse. 
-¿Qué pasa macho?, anoche fiesta eh, cabrón. 


- Bueno…- Fue todo lo que alcanzó a decir Pablo.

- ¡Qué cabrón, si ni te has cambiado de ropa! – Se carcajeó Luis mientras continuaba el camino hacia su habitáculo.


Pablo volvió a dejar caer su peso sobre el respaldo de su silla.
¿Qué más daba como fuese vestido? ¿Qué más daba todo? Si su mundo había cambiado. Se inclinó hacia delante, apoyo los codos en la mesa y hundió la cabeza entre sus manos, dejándose llevar por el recuerdo de la noche anterior.

Pablo había llegado a casa un poco antes de lo previsto. Sonriente como un niño travieso entro en casa sin hacer ruido, había decidido aprovechar aquellas horas de más para juguetear con Daniela sobre las sábanas. Pasó por el salón sin ver la carta. Encaminó el pasillo despojándose de la ropa. Llegó al umbral de la puerta desnudo y entro mientras susurraba ¡Te pille!, ella se giró lentamente, en ese momento Pablo pudo ver lo que Daniela hacia, ¡la maleta!, el parpadeo un par de veces, después lentamente pregunto:

- ¿Te vas?¿ha ocurrido algo?


- Si, me marcho.

-  Pero, ¿Por qué? ¿a dónde?

- Pablo es mejor así, te he dejado una carta sobre la mesa, en ella te explico todo.

- Pero ¿de que coño me estas hablando Daniela? ¿una carta? ¿para qué quiero una puta carta?- su tono fue aumentando a cada pregunta, para terminar gritando - ¿Qué coño pasa aquí?

- Pablo, me marcho, no podemos estar juntos. Te he engañado con otro.

- ¡Serás puta! ¡Te vas con otro!

- ¡No, no me voy con otro! – Daniela también empezó a gritar.- Si quieres saber más, lee la carta. Me espera un taxi.

Pablo quiso gritar, dar una patada, tirarle de la maleta, interponerse en su camino, insultarla, pero no pudo, simplemente se quedo ahí, de pie, desnudo, mientras veía como ella salía de su cuarto, su casa y su vida en un mismo momento.

Ahí comenzó la noche para Pablo. Un rato después, no fue capaz de acertar cuanto tiempo había pasado, comenzó a sentir frío. Se miro, saliendo de su ensimismamiento, recordó que estaba desnudo y recogió toda su ropa camino del salón, una vez allí, volvió a vestirse. En ese momento, vio la carta. 

Cogió el sobre, escrito a mano, ponía Daniela. Apartó una silla y se sentó. Después abrió el sobre.


Pablo hace tiempo que no estamos bien, ambos lo sabemos. Ya no siento lo mismo que antes, hace un par de semanas conocí a un chico, hablamos toda la tarde en una cafetería y finalmente, fuimos a un hotel. El final lo imaginarás. No me voy con él, no me voy por él. Lo hago por nosotros, precisamente porque ya, no somos nosotros. Sé que me odiarás, pero es mejor así.

Te quiero.


Pablo rompió la carta, mientras maldecía una y otra vez haberla conocido. ¿Y ahora? ¿Qué iba a hacer?


Sin saber bien porque salió a la calle, necesitaba respirar, no ver todo lo que le recordaba a Daniela, necesitaba pensar.


Al principio de la noche, pensó que era una zorra, que no le merecía, ni siquiera servía para follar bien, era una puta.
A medida que pasaban las horas empezó a cambiar de idea, paso de odiarla a echarla de menos sin darse cuenta. Recordó como se habían conocido, la cara de ella cuando le pidió irse a vivir juntos, lo guapa que estaba cuando dormía, lo suave que era su piel, mil y un momento juntos. Y lloró, lloró como un niño. Avergonzado, entro en su coche, para que nadie pudiera verle. Terminó durmiéndose, y bueno, ahora, estaba aquí.

Ahora no sabía que pensar de todo. Descolgó el teléfono, con intención de llamarla y volvió a colgarlo.
La culpa había sido suya, se dijo a sí mismo. Suya por haberle dado todo, por no haber sabido racionar su amor. Por habérselo dado todo sin pedirle ella nada, y sin esperar el tampoco nada. Por haberle puesto las cosas fáciles, ella claro, se había cansado. Y se había lanzado en brazos de otro. Aquel último pensamiento le destrozó, haciendo añicos aun más su corazón. ¿Qué iba a hacer? Aun la amaba. Se frotó la barba mientras cerró los ojos intentando pensar como cambiar su vida.

20 comentarios:

  1. Uffff pobrecillo...espero que vaya a buscarla... o algo... ainsss quiero más!!!!
    Qué bien escribes Anita!!!
    Un besote enorme!!

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  2. Ufff, vaya historia. Yo creo que ya merece ser una novela...o una peli. Has dejado una buena base para seguir...

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  3. La rabia, la autoculpabilidad, el desconcierto, la derrota. Creo que has plasmado perfectamente cada fase por la que pasa alguien que ha perdido aquello que ama.

    Veo que tus musas también volvieron. Y se ve que las mías decidieron seguirlas, porque no las veo por ningún lado. Cuídalas, vale?

    Un beso grandote.

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  4. Que malo es el amor, debería estar incluido en el listado de drogas duras de efectos devastadores. En fin magnifico relato; sigo diciendo que tienes un gran oído para el habla cotidiano.

    Un rosario de gominolas.

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  5. muy bien construida la historia, me quedo con ganas de más....un abrazo!

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  6. Joer, pobre. Esas despedidas parece que no pero duelen mucho.

    Besos.

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  7. Buenísimo, Ana, me ha encantado la historia.
    No tengo nada más que decir.

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  8. La vida es así... y el caso es que el prota no me da pena en absoluto.

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  9. Gran relato. Pobre Pablo, me da pena por el. Es muy duro cuando cosas asi te pasan. SI hay mas partes, me gustaria leerlas.

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  10. El caso es que dar, sin recibir tiene que ser duro ... por suerte no me tocó vivirlo! jeje

    Biiicos!

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  11. Pobre Pablo... pero... así son las cosas...
    Me encanta tu forma de escribir. Acabo de conocerte en el blog de Rombo y estoy impresionada (la historia del jovencito y la mujer madura es... el sueño loco de toda mujer de mi edad, jajajajajaja).
    Besos nube.

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  12. El relato esta muy bien, eso si dejar a alguien por carta y con un te quiero... que mal gusto joder.

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  13. Lo que no sé es cómo Pablo ha tenido fuerzas para ir a trabajar... Otro se hubiera metido en la cama y no hubiera salido jamás...
    Me ha gustado mucho tu relato.
    te dejo un abrazo en esta visita
    Cita

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  14. Dejar, ser dejado. Es la vida misma.
    Gran relato, Ana. Mi felicitación. Escribes muy bien.
    ¡Quiero otro!

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  15. Tremendo, pero desgraciadamente demasiado común :(

    Besos tristes

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  16. ¿Qué haríais en su caso? Yo intentar olvidarla cuanto antes, supongo que me llevaría 19 días y 500 noches...

    Un beso

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  17. Yo me buscaria otra... (en mi caso: otro, pero como me pongo en la piel de Pablo, pues: otra). No me gusta perder el tiempo.
    ;-)

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  18. Pues JL y Olivier, yo no me buscaría ni otro ni otra. Yo me buscaría a mí misma. OOOHHHH!!!! que bonito!!!! no, en serio, ¿sabéis lo perdido que te quedas cuando te dejan? ¿cuando aún no entiendes el por qué? no sabes para dónde tirar ni qué hacer al día siguiente ni todos los días siguientes. Así que lo primero volver a coger la vida por sus riendas por muchos cabecéos que pegue, y pa' lante!

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  19. Yo no dije de buscar a nadie, a veces es bueno estar solo. Estoy de acuerdo con Maripili en encontrarse a uno mismo, dicen que no se puede vivir con nadie si antes eres incapaz de vivir solo.

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  20. Musicalera, muchas gracias por tus palabras. Un besazo.

    Rombo, habrá que esperar a que venga spilberg o almodovar para seguirla…

    Sandra, Mis musas no volvieron, esto lleva escrito más de un año, simplemente lo rescaté. Las tuyas y las mías están de cañas (que zorras, anda que nos llevan) Besos.

    Jorge, si, a veces es jodido amar. Deja de tirarme flores y tírame besos.

    Siona, muchas gracias!

    Randal, duelen, si. Besos.

    Maripili, gracias!

    Rific, a mi no me da pena ni me la deja de dar… como bien dices, es lo que hay.

    Nerea, muchas gracias, vas a leer otra parte, distinta.

    Bite, que vida más dura! Un beso

    Mendieta, me pusiste colorada en el blog de Rombo y ahora en el mío. Muchísimas gracias. Besos.

    Jine, si, es una cagada, pero si ella lo siente…

    Cita, Bienvenida! Muchas gracias por la visita, y supongo que en el fondo evitaba ver algo que le recordase a ella.

    Skywalker, muchas gracias (me has sonrojado) besos.

    Dani, para tremendo tus fotos, ayer las comenté con un amigo… tengo que pasarle el enlace de tu web.

    JL, puf, no sé que haría en su caso, sentirme fatal y culpable, supongo. Besos.

    Oli, anda que no te pegaste anoche un tute a leerme…

    Maripili, estoy contigo, lo importante es encontrarse uno mismo y saber qué se quiere.

    JL toda la razón.

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