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lunes, 14 de marzo de 2011

Despedida de Daniela

Lo justo es confesaros que no lo escribí ahora sino hace un año (creo recordar) es uno de esos relatos que rescato porque en su momento creo recordar que tenía un par de seguidores y no creo que lo hayais leído. 
Pobre Pablo, ¿verdad? ayer lo hablaba con alguien, ¿sabéis qué? a veces no le dedicamos suficiente tiempo a pensar en los demás. Por ello os dejo la despedida de Daniela. 
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No pudo dormir en toda la noche, sabiendo que él estaba a su lado. 
No paraba de darle vueltas, ¿Cómo se lo podría decir? 
Cuando él se levantó Daniela cerró los ojos, esperó que no se diese cuenta de que estaba despierta.
Cuando oyó la puerta cerrarse rompió a llorar, llevaba horas queriendo hacerlo, pero evidentemente delante de él, no podía.

Sentada en la cama barajó una y otra vez como decirle a Pablo que lo suyo había terminado. Cómo decirle que no le amaba, llevaba meses así, sintiendo lo mismo.
¿Cómo no podía amar a Pablo? Él lo tenía todo. Y hasta no hacía mucho ese TODO era lo que ella necesitaba. Pero llevaba meses no siendo suficiente.

En un principio comenzó a molestarle cosas de él, actitudes, cosas cotidianas que antes adoraba. No soportaba que le besara, que le tocara. Poco a poco, volvió a dejarle pero no sentía nada cuando ocurría. Ella le quería, era algo que sin duda, tenía claro. Daría la vida por él si fuese necesario. Pero no sentía más, no sentía amor ni pasión.

Los meses pasaron y un día sin motivo alguno, sin discusión, sin tristeza, un día más, un conoció a un chico en una cafetería. No era llamativamente guapo ni realmente feo, era normal, su físico no le llamo la atención. Él comenzó una absurda conversación, que ella, siguió por educación. 
Horas después estaban en un hotel. Desinhibidos, ella disfrutó como hacia meses que no lo hacia. Se sintió libre. 
No volvió a saber más de aquel chico. No hacía falta. Aunque aquel chico lo desconocía ya había cumplido su labor. Había demostrado a Daniela que no podía seguir con Pablo.

Después de un par de horas sentada en la cama, salió, se duchó y fue a la compra, como cada mañana. Volvió y cocino, lo hizo durante horas. Pablo no sabía cocinar, y los siguientes días no querría ver a mucha gente.

Fue al escritorio, sacó un folio. ¿Cómo decírselo? Empezó un par de veces pero en cuanto releía lo que escribía imaginaba a Pablo, roto de dolor. Finalmente escribió:

Pablo hace tiempo que no estamos bien, ambos lo sabemos. Ya no siento lo mismo que antes, hace un par de semanas conocí a un chico, hablamos toda la tarde en una cafetería y finalmente, fuimos a un hotel. El final lo imaginarás. No me voy con él, no me voy por él. Lo hago por nosotros, precisamente porque ya, no somos nosotros. Sé que me odiarás, pero es mejor así.

Te quiero.

Dejó la carta sobre la mesa y fue a su cuarto, quedaban un par de horas para la vuelta de Pablo y no quería cruzarse con él, de hacerlo, Pablo le pediría explicaciones que Daniela no sabría darle y lo que menos quería era hacerle daño, más de lo que iba a hacerle.

Absorta en sus pensamientos casi tenía la maleta terminada cuando oyó un susurro:

- ¡Te pillé!

La cara de Daniela palideció, ¿Qué hacia él aquí? Respiro profundamente y lentamente intentando controlar todo su cuerpo se giro hacia él, el cual, desnudo junto a la entrada del cuarto la miró con cara de sorpresa mientras lentamente le dijo:

- ¿Te vas? ¿Ha ocurrido algo?

- Si, me marcho – dijo ella intentando controlar su voz.

- Pero, ¿Por qué? ¿A dónde?

- Pablo es mejor así, te he dejado una carta sobre la mesa, en ella te explico todo – a medida que decía la frase su corazón se sentía más aprisionado, pensando solo como se podría sentir el al leerla.

- Pero ¿de que coño me estas hablando Daniela? ¿Una carta? ¿Para qué quiero una puta carta?- su tono fue aumentando a cada pregunta, para terminar gritando - ¿Qué coño pasa aquí?

- Pablo, me marcho, no podemos estar juntos. Te he engañado con otro – ¡Mierda! Se gritó a si misma, nunca había sabido controlarse en situaciones de estrés y ahora la había cagado, le había hecho más daño del debido.

- ¡Serás puta! ¡Te vas con otro!

- ¡No, no me voy con otro! – Daniela también empezó a gritar los nervios de haber metido la pata, la cara de odio de él hizo que no pudiese controlarse.- Si quieres saber más, lee la carta. Me espera un taxi.

Daniela cogió la maleta con paso firme. Salió apresurada de casa mientras agradecía que él no lo impidiera, decidió no mirar atrás.
Una vez abajo no le esperaba nadie. Caminó mientras sus piernas se tambaleaban, la firmeza que había forzado minutos antes, ahora había desaparecido por completo, en unos cuantos pasos llegó hasta la parada de autobús más cercana. Mientras sus ojos se inundaban de lágrimas y su corazón se empequeñecía recordando una y otra voz la expresión de dolor de Pablo.

No era justo, Pablo no se merecía aquello. Él le había amado, respetado, cuidado durante años ¿Y ahora ella le abandonaba con la nevera llena de tuppers? ¿Cómo podía ser tan Zorra?.

Controló el impulso de soltar la maleta y correar a abrazarle, pedirle perdón y quedarse a su lado para que él fuese feliz.

En ese momento oyó una voz:

- Señorita, ¿sube o no? - Daniela, aturdida miró al conductor.

- Sí, disculpe – consiguió articular.


Estuvo allí sentada dentro del autobús horas, que ella pensó fueron minutos, en los cuales solo podía recordar aquella conversación con Pablo. Llegadas las 12 el conductor le dijo que se dirigía a la cochera, que debía bajarse.

Así hizo y cogió un taxi para terminar en una vieja pensión.
Pasó la noche pensando en lo ocurrido en si debería volver para estar con el, por él. En lo egoísta que había sido. Tal vez no existiese pasión entre ellos, tal vez no fuese lo mismo, pero ¿A caso no le quería? ¿No deseaba su felicidad?

Descolgó el teléfono con intención de llamarle, de pedirle perdón y de volver a su lado. Lentamente colgó el teléfono. No era justo para ninguno de los dos.

Se recostó sobre la cama y cerró los ojos a sabiendas de que no dormiría, pero al menos así estos dejarían de dolerle. ¿Qué iba a ser de su vida?

17 comentarios:

  1. El relato está muy bien. Me ha gustado...Pero tengo que decirte que ME HE ENAMORADO DE LA FOTO...

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  2. Con el paso al cd hemos olvidado la "cara B" de los vinilos. La historia de Pablo y Daniela también tiene dos caras y ninguna exenta de dolor. Muy buenos los dos relatos.
    Un beso

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  3. Muy duro y triste.
    Pero genial escrito.

    Un abrazo preciosa.

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  4. Geniales los dos relatos y tan reales como la vida misma.
    Un beso

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  5. Ahora la otra cara de la dura realidad. Qué de cosas le tienen que estar pasando por su cabecita. Pero debe ser fuerte y, por supuesto, pensar un poco en ella misma para ser feliz.

    Me ha encantado, no esperaba que harías algo así. Una relación, dos partes, una ruptura, dos mareas de emociones.

    Un besazo.

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  6. Jajajaja Rombo, vaya, si lo llego a saber pongo una mía… qué pena.

    JL, cierto, seguro que ahora no pensamos igual de Daniela. Muchas gracias por tus bonitas palabras. Besos.

    Pavonchi, bueno, la vida es así, ¿no? ¿Qué te voy a decir a ti de la vida? El próximo, será divertido. Lo prometo. Un achuchonazo.

    Nuria, gracias guapa. Besos.

    Sandriii, me encanta sorprenderte. Creo que siempre pensamos que cuando uno deja a otro encima se encuentra de puta madre, generalmente no es así. Exacto, dos Mareas de emociones… Besos con roscochapa.

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  7. yo ya lo sabía. Acabo de vivirlo....

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  8. Ana... hazme feliz... escribe un libro!!!! Me tienes enganchada nena!!!!

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  9. Pues oye... Daniela ya no me cae... mal...
    ;-)

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  10. No dejan de ser una zorra y un pobre diablo. De eso está el mundo a rebosar.

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  11. Muy bueno, Ana. Tan enorme como el de la otra despedida.
    Ahora, creo que nos debes la "tercera" visión de esta historia, ¿no?
    Porque hubo un tercero en discordia.
    Me imagino que ya lo has tenido en cuenta.
    Sigue escribiendo así de bien y el Planeta cae fijo.

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  12. Me ha hecho llorar... Aún estoy blandita porque estoy pasando por eso mismo.

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  13. Increíble historia! He leído los dos relatos, son geniales, transmiten muchísimo... ¿escribirás un final?:) un besazoooooo!

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  14. Qué tia tan falsa esta ... yo creo q hubiera reaccionado igual q él!

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  15. Maripili, espero que ya estés sonriente.

    Musicalera jajajajajajjajaa

    Olivier lo sabía!

    Anónimo, vaya, no lo comparto para nada.

    Skywalker, mucha gracias. La tercera? Si el chico no fue tercero, solo aquello que facilita el salto a Daniela, supongo que para él sólo fue un polvo más. Lo del planeta…¿tierra? Besines.

    Planifica, jo, lo siento, ánimo.

    Pequeña sonrisa, gracias. Final? No lo había pensado.

    Bitelino, él reaccionó demasiado bien

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  16. Me gustaron los relatos, entiendo a los dos, quizás más a Daniela. En realidad toda historia tiene un fin, es inevitable. But, life goes on... Pepinillos a la mar. beso!

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  17. Menos mal que lo has puesto por aqu porque yo ya queria leer la v ersion de ella. Es duro dejar a alguien, se sufre tanto como si te dejan. Pero en realidad es mejor asi... no creo que ellos debieran volver si las cosas ya noeran lo mismo. Quiza, otra tercera parte en que se encuentran tiempo despues de romper estaria bien para complementar.

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¿Qué pasa con tu rollo?

Me acompañan...