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jueves, 6 de enero de 2011

Reepostear


He leido en varios post un recurso de reepostear (si, me encanta inventarme palabras) y como no tengo nada demasiado curioso que contar y he decido que ya han acabado las navidades, reeposteo (juas, si puedo conjugarlo como quiera). Por cierto reepostear no tiene nada que ver con hacer tartas o de repostero (con cámara y tal) Juas, si, he desayunado con Miliki.
En fin, a lo que iba, os dejo un relato. Lo escribí hace tiempo (cuando me venían ideas a  la cabeza), ahora ando releyéndolos a ver si alguno me gusta para un concurso (por ahora, ninguno)
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Susana siempre ha estado ahí para mi, siempre que la he llamado, ha acudido sin tan siquiera preguntar si quería que fuese, claro está que ella sabe que si me preguntase le diría que no. Soy demasiado orgullosa para pedir ayuda, pero ella está ahí, no sé cómo pero siempre llama en el peor momento, creo que de algún modo estamos unidas, así sabe cuándo debe llamarme para venir a estar conmigo.

Aquella tarde Susana me llamo, al notarme más seria de lo normal, decidió venir a verme aprovechando que mis compañeros de piso estarían fuera hasta tarde para así poder hablar tranquilamente.

Estaba en mi cuarto, cambiándome de ropa, llevaba aun el pijama cuando ella me telefoneo. Me miré al espejo, semidesnuda, pensando que estaba hecha una piltrafa, ojeras, el pelo mal cepillado y seguro que había cogido algo de peso, ya apenas me servía el sujetador. Estaba observándome cuando el timbre sonó, cogí una falda limpia del cajón y la primera camiseta que encontré. Apoyada en el cerco de la puerta de la vecina de enfrente, encontré a Susana con una sonrisa de oreja a oreja, me mostró una bolsa de plástico y con su característica sonrisa pícara dijo “Traigo provisiones”, abrí la puerta más aun, invitándola a pasar con un gesto educado.

Como de costumbre, cogimos las “provisiones” un batido de fresa y una tableta de chocolate, nos sentamos en el sofá. Hablamos durante horas, perdí la cuenta cuando pasaron de tres, durante esas horas lloramos juntas, reímos, teorizamos e incluso ideamos planes para nuestros futuros inmediatos, más bien, para el mío.

Llegadas a ese punto de la tarde ambas estábamos cansadas y nos acomodamos, ella se despojó de sus mugrientas zapatillas de deporte y colocó las piernas sobre la mesa, yo me tumbé a su lado, con la cabeza en su regazo sobre un cojín. Nos pusimos a ver la tele, no necesitábamos hablar más por el momento, pero sí necesitaba su compañía.

Mientras veíamos la tele ella me acariciaba el pelo, suavemente entrelazaba sus dedos con mis mechones, llegando incluso a acariciarme la cabeza, aquello me relajaba muchísimo, en cierta ocasión rozo mi cuello, un pequeño escalofrió me recorrió la piel, ella lo noto, por un momento se puso tensa, pero volvió a relajarse. Yo, instintivamente acariciaba su pierna, sobre la cual estaba mi cabeza apoyada. Me sentía segura estando a su lado.

Poco a poco bajó su mano por mis hombros, desnudos pues la camiseta que llevaba era palabrada de honor, sentí otro escalofrío pero esta vez ella no se puso tensa, la mire y me miro. Algo extraño me pasó, deseaba besarla, en ese instante fui consciente de los hermosos labios que tenia, de los grandes ojos. Creo que ella sintió ese mismo deseo. Lentamente me incorporé hasta llevar mi cara junto a la suya y ahí una frente a la otra, cerca a dos centímetros. Deseamos mutuamente besarnos y lo hicimos.
Fue un beso distinto a los que había sentido hasta ese momento, fue dulce, cariñoso, delicado. A aquel beso le siguió otro, y otro. Después lentamente baje mi mano desde su cuello a su pecho. Cada centímetro que tocaba hacia que mi corazón de desbocara como un caballo loco. Al llegar a su pecho ella fue quien empezó a bajar la mano hasta llegar al mío. El roce de sus dedos sobre mi piel hacia erizarla, sentí escalofríos allí por donde ella paseaba sus dedos. Nos despojamos de las camisetas con algo de torpeza, al fin y al cabo no era algo a lo que estuviese acostumbrada, ni ella tampoco. Ya sin camiseta, nos acariciamos, nos besamos nuevamente y nos abrazamos sintiéndonos la una junto a la otra, el roce de su pecho con el mío hizo que nuestra respiración se acelerara. En ese momento Susana bajo la mano, empezó a acariciarme las piernas, los mulos y poco a poco fue subiendo su mano. En ese momento empecé a tomar consciencia… ¿Qué hacíamos? ¿Por qué lo hacíamos? ¿Me gustaban las chicas? ¿Me gustaba Susana? Delicadamente frene su mano que empezaba a jugar con la gomilla de mi ropa interior… la miré con cariño y lentamente le dije:
- Susana, ¿tú, realmente quieres esto?
En ese momento ella alzó la cabeza y me miró con los ojos más abiertos de lo normal, con una expresión extraña, desorientada. No sabía si iba a empezar a reír o a llorar. Me miro un minuto en silencio, tiempo que a mí, se me hizo eterno y creo que a ella también. Después miró su mano y la saco de debajo de mi falda. Ahí sentada la una frente a la otra, nos dimos cuenta de que no era lo que queríamos, de que no sentíamos lo necesario para poder dar un paso así. En silencio, ambas nos vestimos. Una vez terminamos me sonrió y con su alegre voz me dijo:

- ¿Vemos esa peli nueva que empezaba ahora?
-  Claro - Sonreí yo a mi vez.

Volví a tumbarme sobre su regazo y ella volvió a acariciarme el pelo.

Nunca más volvimos a hablar de ello, nunca más volvimos a sentir el impulso de tocarnos de aquella forma. Seguimos viéndonos como siempre, y socorriéndonos mutuamente.

Durante un tiempo me preguntaba que había pasado, si yo sentía algo por ella. O por las mujeres en general. ¿Por qué había deseado besarla? Supongo que simplemente ese día necesitaba cariño, mimos, amor, y ella me ofreció todo aquello de una forma tan natural que me dejo llevarme por mis instintos primarios.

No me arrepiento de aquello que paso, porque ambas quisimos hacerlo. Al menos, hasta ser conscientes de lo que hacíamos.

11 comentarios:

  1. Ha sido apasionantemente bonito. Muy bonito... Hasta me has hecho sentir...algo. No sé el qué. Algo.

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  2. En mi humilde opinión, cuando dice que no se arrepiente y se justifica acto seguido, es que SÍ se arrepiente o tiene cierto sentimiento de culpa.

    La banda sonora que le añadiría, previsible, pero preciosa: http://www.youtube.com/watch?v=2SbvJeIWAv4

    Qué bien escribes, Ana!!! Sin peloteo, eh? Ojalá te vengan más ideas a la cabeza!!! A lo mejor mi post de mañana te ayuda (que conste que voy a sacrificar uno importantísimo sobre algo que he leído hoy; pero el que tengo en mente es simplemente CATÁRTICO).

    Un besote

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  3. Es tiernilla, Rombo :)
    Sweet, gracias por la banda sonora, por cierto sábes que me han traido las majestades??? Un cuadroooo grandote de Audrey :P me encanta!!
    Y gracias, por lo de que escribo bien. Me pensaré lo del peloteo :P

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  4. Halaaaaaaa, qué chuli!!!

    ¿Te cuento un secreto? Yo apenas tengo unas 6 pelis y algunas postales de la pobre Audrey. No tengo más. Al menos material. No soy tan fan... Menos mal que la trato mejor en el blog, aunque abuse de ella (ya me vale...).

    Un beeeeeeso

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  5. Yo tenía el cuadro (parecido) en poster.. es cuanto tengo, este año me dió por pintar las paredes moradas, los muebles blancos y fotos en blanco y negro... no queda mal del todo :)

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  6. Ana, sin palabras. ¡Qué emocionante!...
    Es que, a veces, estas cosas pasan... cuando "uno" se deja llevar. Y no hay por qué arrepentirse de los sentimientos cuando explotan.

    Muy bello relato Anita.

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  7. He vuelto... a leerlo de nuevo. Me gusta. Me gustan las vivencias de hechos reales. ¿Es real, verdad? Esto, ¿te pasó?. Como dicen por aquí arriba es genial que exploten los sentimientos, sin arrepentirse.
    (no me contestes a los dos interrogantes)

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  8. jajajjajajajaja. ¿Te dejo con la duda?

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  9. Ana, te decía en mi blog que era un simple desahogo, que te centraras POR FAVOR en la siguiente entrada, que es la IMPORTANTE. Y mucho!!!

    Un besote, saritísima, jajaja...

    Pd.: han salido los dos comentarios. Los administro porque me entran bastantes de índole sexual (sobre todo desde que colgué un post en contra de la pornografía infantil), y no me mola nada...

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  10. Sweet no voy a leer la siguiente entrada, solo el pequeño avance que sale en blogger y el nombre me ha revuelto las tripas, lo siento pero algo que a mí me toca de cerca (niños y con problemas) no puedo leerlo, me pone malisima.

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