A ver qué encuentras...

martes, 30 de noviembre de 2010

Mañana será un nuevo día.

Cansado por el largo día vuelve a casa, su casa, al menos aquella que fue suya durante tantos años, pero es la misma que ahora apenas reconoce. Tras un par de forzadas sonrisas y algún “bien” pronunciado en un suspiro entra en la cocina, abre la nevera sin mirar nada, la cierra y sigue mirando aquella neutra pared, tarda un par de segundos en reaccionar, coge una manzana y sale de allí sin más.


Recorre el pasillo dando vueltas a la manzana entre sus manos, entra en su cuarto y cierra tras de si. Esas cuatro paredes, las mismas que durante años le protegían del mundo, aquellas con las que compartía mil y una historia, más de una noche ocultaron sus borracheras, sus risas, las llamadas a altas horas, sus deseos más íntimos, más de un día le guardaron del frío, e incluso más de una vez le escucharon derramar alguna que otra lágrima.

Ahora entra en ella recordando tantas cosas que apenas siente espacio para respirar. No entiende como pudo caberle tanto en tan poco espacio y por más que intenta acomodarse se siente un extraño invadiendo algo que ya no es suyo.

Se descalza sin aflojar los cordones, lanza los zapatos a algún rincón de la habitación, sin pensar que mañana será él quien tenga que volver a emparejarlos tal vez con el tiempo justo para no llegar tarde. Comienza a despojarse de la ropa sin ningún orden, lanzándola por doquier. Cuando ya sólo le queda la ropa interior se tumba en la cama, cansado, somnoliento y triste.

Mira al techo durante un largo rato, tanto que sus ojos empiezan a difuminar la luz. Gira la cabeza buscando distraer la vista y allí en la mesilla encuentra su manzana. Se incorpora levemente, la verdad es que tiene hambre lleva todo el día sin probar bocado, pero es consciente de que al segundo mordisco no podrá más. Al fin y al cabo aquellos que aseguran que un hombre no puede hacer dos cosas a la vez tienen razón, él no puede comer y pensar. Coge la manzana y le propina un buen bocado, firme, decidido y hambriento, otro más y otro. Al tercero abandona el intento de saciarse. Lanza lo que queda de la manzana con tan buena puntería que aterriza sobre uno de los calcetines, junto a la papelera. “Otra cosa más que hago mal” piensa.

De pronto un atisbo de esperanza aparece en sus ojos. ¿Y si le hubiera mandado un e-mail? Es consciente de que no le ha llamado ni mandado ningún mensaje, se ha pasado gran parte del día comprobando el estado del móvil, tanto que terminó por agotar la batería.

Agitado por sus pensamientos se acerca al escritorio, enciende el ordenador, en sus ojos se ven dos sentimientos, ilusión y desesperación. Teclea más fuerte de lo que debería, y tras introducir un par de veces la contraseña, siempre alterna una letra con otra, abre la bandeja de entrada, busca una y otra vez su nombre, pero no está. Mira incluso la lista de correo no deseado, “bien deseado que sería” piensa él. Allí tampoco. Suelta en un largo suspiro todo el aire que tenía en los pulmones.

De pronto algo comienza a parpadear, es un e-mail. Es suyo. Nervioso mueve el ratón con poca precisión, cuando consigue alcanzar el icono lo pulsa.

Su sonrisa se desvanece poco a poco al comprobar que sí, el correo lo ha mandado ella, pero no es más que un correo publicitario.

Apaga el ordenador con un solo botón, se lanza de nuevo sobre la cama y allí inmóvil mira el techo a medida que el sueño se va apoderando de él.

Mañana será un nuevo día.

 
Pd. Querías una historia sólo para tí. No es bonita, pero es tuya. Me debes una sonrisa acambio. Sinceramente te deseo el mejor de tus cumpleaños. Felicidades.

domingo, 28 de noviembre de 2010

Quiero tener un pueblo.

Tirada en el sofá (como llevo ya una semana) aburrida y muerta de frío, con mis eternos lastimosos ¡ay! (sí, porque además de dramática me gustan las quejas, ¿qué le vamos a hacer? Soy quejica por naturaleza, siempre me lo han dicho).

En fin, que allí alejada de la mano de Dios (normal porque no soy creyente, aunque debo admitir, tristemente que el otro día me encomendé a cuanto Dios conocía para que se pasara el rato, ahora tendré que decir que soy creyente selectiva, o algo, pero ya lo pensaré en otro momento entre canal y canal de la tele, que la publicidad de las pelis da para mucho).

Pues bueno que ahí en esa tesitura he decidido que quiero tener un pueblo. Creo que soy la única persona que no lo tiene. A lo mejor es porque para mí, donde vivo es un pueblo, que puede ser, no lo niego. Pero no es un pueblo- pueblo.

Me explico. Si, nos conocemos algunos de los vecinos (yo poco, que soy de parar poco aquí, sólo en mi sofá), sí, tenemos “pilón” en la plaza, también llamada fuente, también tenemos encierros, peñas, banda de música, etc. Pero no tenemos lo básico:

- Miss y Mister. Porque mira que me gustan a mí los pueblos donde los tienen, con sus vestidos largos y sus bandas y sus coronas (¡Qué me gusta a mí una corona!), con sus paseos en tractor saludando dulcemente. ¡¡Yo quiero tener un pueblo!!

- Un braserito en casa. Creo que no hay mejor invento. Yo he llegado a sentarme en un brasero con faldón incluido en mayo. Cualquier cosa por ser de pueblo. ¿Es un calorcito especial eh? Como un imán que no te deja levantarte de allí.

En fin, que hoy, he decidido que quiero ser de pueblo.

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Volviendo a mi sección de Nota Mental:

Estar atenta los días de lluvia, es vergonzoso entrar a comprar en el super llevando aún el paraguas abierto durante todas las escalerillas mecánicas y darme cuenta de que está abierto (dentro del comercio) porque noto un poco de oscuridad. Pero más vergonzoso será repetir la acción.

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Por último, os recomiendo este video, me harté de reir.
 



PD: GRACIAS POR VUESTROS ÁNIMOS.

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Voy a estar unos días sin actualizar. Pero estoy bien, muchas gracias a cuantos y cuantas os habeis preocupado. Un besazo enorme a todos/a

Os dejo esta foto esperando que os robe una sonrisa como hizo conmigo al girar la calle y encontrarme de bruces con el bar.

lunes, 22 de noviembre de 2010

La tortura de los pequeños placeres.



Nada de su aspecto físico destacaba en ella, morena, de estatura media, con estrechas caderas y una sonrisa que recordaba a la niña pequeña que había dejado paso al cuerpo de mujer.

Todas las mañanas se levantaba temprano, demasiado para ella, acostumbrada a trasnochar, cualquier hora anterior a las 9, sin duda era madrugar. Su trabajo le encantaba, a pesar del horario. Tenía una pequeña librería en una callejuela, de esas con encanto que al pasar por la puerta te atraen como por arte de magia en busca de algo que ni tú sabes.

Arena, que era como se llamaba nuestra pequeña librera, a menudo pasaba desapercibida para la gente, por más que la intentaban recordar no atinaban a describirla, a pesar de aquella sonrisa y la dulzura de sus modos. Siempre pensó que por ese motivo nunca se habían enamorado de ella, porque no la recordaban. Anhelaba sentirse enamorada, deseada y amada.

Como a pesar de no sentir ese amor, sentía deseo y excitación, algunas noches salía, consiguiendo sexo para ir subsistiendo. Una noche, uno de sus amantes le propuso usar una máscara, no supo si por su fulgor o el deseo de su compañero, pero aquel fue uno de los mejores polvos de su vida.

Un viernes le llegó a su buzón de correo electrónico una invitación a una fiesta. Apenas tenía un ligero recuerdo del remitente, pero aquello no fue óbice para faltar a la cita, era una fiesta y a ella le encantaban, más aún cuando leyó que era de disfraces.

Durante todo el día estuvo paseándose por la librería pensando de qué disfrazarse. En un momento sus ojos se posaron en un libro sobre máscaras. Recordó la noche que tanto disfrutó y decidió que llevara el disfraz que llevara, usaría máscara.

Horas después, ataviada con un traje de época y su máscara veneciana cruzó el umbral de la fiesta. Estaba llena de personajes de dibujos, de época, de las revistas del corazón e incluso algún que otro disfraz ingenioso.

No localizó a la persona que le había invitado, pero realmente no le importó, entabló conversación con un pequeño grupo de personas que estaban junto a la barra. Tal vez el ir disfrazado facilitaba las relaciones sociales. Entre ese pequeño grupo destacaban los ojos de un Zorro. Cruzaron las miradas, risas y alguna que otra caricia.

Al final de la noche ambos se fueron juntos a su casa. Siguieron las caricias y las sonrisas y a ellas se sumaron los besos, las miradas, poco a poco se fueron despojando de sus ropas, eso sí, dejándose puestas las máscaras. En un momento dado, él se carcajeó diciendo que con esa máscara parecía una torturadora, eso le hizo gracia a Arena y decidió adoptar tal papel, se autoproclamó la torturadora de los pequeños placeres. Al Zorro la idea le encantó, e incluso hizo que la deseara más.

Poseída por su personaje, ató al zorro al cabecero de la cama, no podría ser una torturadora sin tener un “preso” al que torturar.

Salió del cuarto y entró un par de minutos después. Volvió desnuda, segura y con su máscara puesta. Sin duda iba disfrazada de la torturadora de los pequeños placeres.

Subió a la cama y sentada a horcajadas sobre él comenzó con las torturas.
La primera, cosquillas, visto así no parecerá una tortura, pero en esa posición y con ella intentando hacerle cosquillas lo era, además a él no se le tenía permitido reír.
La segunda, caricias, comenzó a deslizar las yemas de sus dedos por su torso desnudo, rozando con timidez cada rincón de su cuerpo.
La tercera, susurros al oído rozando con premeditación el lóbulo de su oreja con sus labios.
La cuarta, aguantarle la mirada, con deseo, mientras ella se balanceaba poco a poco notando la excitación de su preso.
La quinta tortura que ejerció consistió en lamerle los labios mientras él no tenía permitido moverlos.
La sexta, acercar su pezón a la boca de él, parando en la distancia justa para que él no lo alcanzara.
La séptima, lamer uno de los dedos de él, sólo uno, mientras le miraba desafiante.
La octava, recorrer su propio cuerpo con el dedo de su preso, haciéndole consciente del deseo de ella y de su respiración agitada a medida que el dedo recorría centímetros de su cuerpo.
La novena, tumbándose sobre él, rozando ambos cuerpos desnudos, y besarle con deseo, con furia, con fuerza como si con un solo beso le pidiera terminar la peor de las torturas, poseerla.
La décima, salir del cuarto.
Volvió un par de minutos después, vestida y aún colorada por la excitación que seguia teniendo.Ante la expresión de su preso, le liberó. Éste continuaba atónito cuando ella le dijo:

- Décima tortura, la peor de todas, irme sin terminar lo que he empezado y deseo tanto como tú.

Él pensó en decir algo para detenerla, pero no pudo, tenía razón era una gran tortura, además la situación le dio tanto morbo que se juró a sí mismo devolverle la tortura.

Días después Arena como cada mañana acudió somnolienta a su tienda, al ir a abrir el cierre encontró una rosa con una nota.

- ¿Cómo no reír contigo?

Arena algo extrañada no supo interpretar el mensaje, tardo casi medio día hasta que pensó que podía ser él. Descartó la idea al segundo, ¿Cómo podía haberla identificado si ni siquiera le había visto la cara?

A la mañana siguiente otra rosa, otra nota:

- Notar tu dedo recorriéndome fue una tortura, pero más aún ver tu cara de deseo mientras lo hacías.

Las notas fueron sucediéndose haciendo siempre alusión a las diferentes torturas:

- Tu voz me torturó aún cuando te habías ido.

- El balanceo de tus caderas fue una tortura de lo más excitante.

- El sabor de tu lengua en mis labios, qué deliciosa tortura.

- Alejarme esos centímetros de ti, tortura que me enloqueció.

- Permitirme rozar tus labios, torturó mis deseos.

- Comprobar tu excitación aunque fuera con un dedo, fue una tortura que repetiría en cualquier momento.

- Con la penúltima tortura pensé que había terminado todo.

Así llegó el décimo día, en el que ella esperaba otra rosa con otra nota. No fue lo que encontró. No había nada. Desilusionada pensó que tal vez no haber hecho nada para responderle había provocado que éste se cansara. Anduvo cabizbaja todo el día pensando qué había hecho mal.

Al caer la noche, cerró la tienda aún ensimismada, justo al girarse tras echar el cierre le vio, frente a ella. Esos ojos eran inolvidables. En la mano él llevaba un ramo de rosas, con una nota. Se lo entregó sin decir palabra, ella algo sorprendida sacó la tarjeta pudo leer:

- Torturadora de los sentidos, ¿abolimos la décima?- ella se limitó a asentir.
Y allí, en el estrecho callejón y a pesar de que pudieran aparecer miradas indiscretas comenzaron casi donde lo habían dejado, con deseo, excitación  y pasión.

domingo, 21 de noviembre de 2010

¿Dónde tengo mi cabeza? Ah, si, en su sitio.

Llevo unos días despistada, mucho más de lo normal. Porque una es despistada pero con límites (lo típico de no sé donde he dejado la carpeta o los bolígrafos) pero últimamente no sé donde dejo la cabeza, y al rato me doy cuenta de que la llevo sobre los hombros.

Mi madre dice que me pasa porque el martes voy a hacer algo y que paso más tiempo pensándolo que otra cosa, que por una parte es cierto, si desvarío sobre cualquier tema imaginad uno que me atañe, una locura.

Además me he dado cuenta de que me quedo absorta pensando absurdeces, demasiado absurdas. (Si me he inventado la palabra, lo siento, me mola inventármelas).

Por ejemplo ayer salió en las noticias que en Galicia llovía mucho, a lo que pensé “Joder, en invierno casi siempre está lloviendo allí, y mi pelo allí sería rizado y si el mío se riza ¿Todas las gallegas lo tendrán rizado? ¿Venderán menos planchas de pelo? Seguro que hay algún estudio de alguna empresa vendedora de planchas de pelo. ¿Yo cuando vivía en Cádiz lo tenía rizado? Ah no, tengo fotos y no. A lo mejor cuando naces allí y vives te aclimatas y tu pelo se acostumbra, pero claro si vienen unos días a Madrid, se les quedará más liso.”

Si, mejor ni os cuento que esa era la primera noticia del telediario y lo vi entero. Ni tampoco os cuento el ataque de risa que nos dio, sobretodo a Gema, por lo tontisima que soy. (Lo contará ella en su blog, que ya os pasaré el enlace).

Lo que sí os voy a contar es otro momento patrocinado por ¿Dónde tengo mi cabeza? Ah, si, en su sitio.

El miércoles hablé con la directora del cole para contarle lo de “mi-niño-loco-que-en-ocasiones-ve-muertos-y-a-mi-me-acojona”  Miguel después de contárselo, ella estuvo paseandose por delante de la puerta de mi clase, supongo que para ver quién era. La cosa es que yo entre hablar con ella y que mis churumbeles (alumnos) llegaron pronto, pues me estaba haciendo pis y como que lo de cruzar las piernas no lo calmaba. Pillé por banda a una compañera y le dije que por favor me los vigilara (porque sí, son mayores pero eso es lo que más miedo me da) en fin, que con las prisas entré al baño pensando en “date prisa” he de decir que estaba con la regla (sí, menstruación o periodo queda más fino pero vamos demasiado que dije que me hacía pis y no que me meaba, no me pidáis tanto) en fin, que ahí estaba yo despistada mientras al limpiarme (si, es escatológico, lo siento) el papel estaba algo manchado de sangre (puag qué asco, etc os dejo gritar e incluso poner cara de aborto de mono) la cosa es que yo en vez de pensar, “sí, tengo la regla” pensé “Joder!!! Qué ha pasado??? Me he cortado?? Coño y tanta sangre??? Madre mía!!! Qué me ha pasado que ni me he enterado!!! Madre mía, madre mía!!"(Con su consabida cara de espanto, horror, ya sabéis que a mí un drama me va más que a la Jurado (en paz descanse) realmente pensaba que me daba un chungo y sí, en ningún momento pensé que soy chica y si sangro ahí es la regla) La cosa es que estaba histérica y en un momento de ¿¿¿¿Qué hago???? Me dio por mirar y ver que llevaba puesta una compresa y que realmente tenía la regla. Sí, mi cara fue un show. Si, se me va la pinza, y sí llevaba la cabeza sobre los hombros.

Un besito a todos y una de esas sonrisas de oreja a oreja.

jueves, 18 de noviembre de 2010

Ellos.


Llevan más de 58 años juntos. Creo que no se han separado ni un solo día. Ella es cabezota, testaruda, y un poco arisca, pero le ama. Él es cariñoso, atento, callado, y por encima de todo está enamorado de ella.


Hace muchos años que los conozco y si intento recordar algo de ellos recuerdo situaciones, ella enfadada, diciéndole lo mal que hace algo, y el mirándola embobado diciéndole “Chatilla, qué guapa eres” a lo que ella contesta “Ay, Pedro”. Esa situación se ha repetido muchísimas veces a lo largo de sus vidas.

Él está muriéndose, su cerebro falla, su corazón también, el cuerpo entero, apenas se tiene en pie y no es capaz de articular más que unas pocas palabras. La memoria le falla, tanto que cuando ve a sus familiares a veces tarda unos minutos en reconocerlos. Pero a ella la reconoce sin problemas.

Ella se siente como él se aleja de su lado, y la impotencia le hace ser más brusca, obligarle más a reaccionar.

Hoy ella salió a comprar. Volvió algo sofocada por no haber estado a su lado durante media hora. Entró algo apagada, él, al verla entrar iluminó su cara y articuló esa frase tan repetida, “Juli, chatilla, ¡Qué guapa eres!” por un momento Pedro volvía a estar bien, volvía a ser él, y una sonrisa de ella, algo tímida volvió a iluminarle la cara.
A la hora de la comida, él, remolón evitaba comer, ella cabezota se planta frente a él con los brazos en jarras y tras regañarle como a un niño pequeño, pincha un par de trozos y se los mete en la boca, con un “Come”, él enfurruñado se hace el duro para no comer y le dice que no, a pesar de saber que ese “No” no durará mucho, ella siempre gana y a él siempre le gustó dejarle ganar.

Cansada, pues por ella también han pasado los años, se sienta frente a él, mirándole con ternura mientras le acerca cada pinchada de comida con decisión. Él intenta mantener la mirada.

- Pedro no me mires así, alegra los ojos que no soy capaz de verte con los ojos tristes.

- Lo intento.

- Inténtalo con más ganas.

Sus miradas se cruzan y sus manos se rozan. Ambos saben que no les queda mucho tiempo juntos, pero cada día disfrutan de lo que quieren.

Me encanta ver como no han cambiado ni cambiarán. De alguna forma creo que es mejor que él se marche antes, ella es más dura a pesar de que no sabrá vivir sin él, pero él moriría porque tan solo vive por ella.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Gato-ninja

Creo que os lo he contado ya, tengo un nuevo “currillo”, cuido a una niña de mi cole por las tardes, (si, he estudiado una carrera para ello) pero es lo que hay. El otro día fui a conocer su casa, lo primero que me dijo la madre fue que tenía un perro, y grande. Tuve que hacer esfuerzos para que no se notara mi cara de “¿Dios por qué a mí?” (Si, esa que tanto me gusta de drama) disimulé sonriendo diciendo que no pasaba nada. Al abrir la puerta salió disparado un gato, yo, que repelo cualquier tipo de animal no atiné a más que decir “pss pss gato ven” evidentemente el gato no vino. Ese fue mi primer contacto con el gato-ninja.


Ayer fue mi primer día con la niña y mi primer día sola en esa casa con un mini-pony (perro), un gato ninja y un hamster (para mí también llamado ratón). El perro es tranquilo y el hamster-ratón está en su jaula, pero el gato ninja, ¡Ay, el gato ninja!.

Me da miedo. Literal. De ahí su nombre gato-ninja. Estando en el sofá el gato me saltó no sé de donde contra la cara, menos mal que yo, (que me crié viendo a Chuk Norris, el Equipo A y Principe de Belait (si, esto no pega pero joder la de veces que lo reponen que menos que nombrarlo) y he aprendido mucho) fui ágil (por una vez en mi vida) y giré la cara. Después de mi pequeño amago de infarto, convencí a la niña para que lo guardara en un cuarto. (Yo no toco animales) Sólo puedo decir una cosa el gato-ninja es Dios, abre las puertas. Se cuelga del pomo y abre la puerta. Imaginad el miedo que me da el gato que terminamos jugando en el cuarto de la niña atrancando la puerta con un enorme peluche-pony.

Lo peor es que esta tarde vuelvo.
 ¿Alguna forma de deshacerme de él?

Pd. Os dejo una foto que hice mental del gatoninja saltando a por mi.

martes, 16 de noviembre de 2010

Pipis!!




Tengo una duda existencial no sé si raparme el pelo o cortarme la cabeza, estoy dudando.


Todo empezó ayer, cuando teníamos a 60 niños en un corro haciendo juegos y bailes (si vamos, haciendo el ridículo) una niña (la llamaremos Tomasa, feo pero interesante) empezó a gritar y rascarse la cabeza con demasiada fuerza diciendo “aaaaaaaag los piojos me pican mucho” Por un momento casi pongo a los 59 niños restantes a buscar mis ojos que de abrirlos tanto apunto estuvieron de salir rodando. La cosa no quedó más que en un alarmante “Tomasa tiene piojos”, pero ya era la hora de que Tomasa fuera a clase.

Hoy Tomasa nada más cruzar el umbral de la puerta me ha dicho, “Ana, ayer me quitaron 11 piojos” a lo que mi mente ha respondido “Contigo no, bicho” (como el mítico video del youtube) y acto seguido me ha empezado a picar la cabeza, (típico) y no ha mejorado nada la situación el que Tomasa no haga más que intentar abrazarme, digo intentar porque yo no hago más que hacer la cobra (si, cruel, pero joder, no quiero piojos) aunque debo confesar que he terminado abrazándola, creo que porque ya me quedaban dos opciones, o hacer el pino puente (de tanto inclinarme hacia atrás) o abrazarla, ganó abrazarla (porque soy elástica pero no me veía haciendo el pino puente ahí mismo). Además para rematar, Tomasa (que no tiene culpa de tener piojos) se ha dedicado a decirme que soy su profe preferida (chantajista).

En fin que aquí me tenéis con una toalla liada en la cabeza impregnada en vinagre. Porque según mi madre y mis compañeras el vinagre los mata (a pesar de que Pau me esté diciendo que no). La cosa es que no tengo piojos, pero me pica la cabeza (creo que por solidaridad), al salir del trabajo llamé a mi madre (ay Santas Madres, que lo saben todo) y la verdad que su respuesta no me ha calmado demasiado “Los piojos se van a los pelos limpios” Pues yo, ¡¡me cago en la leche!! ¿Quién me hizo a mi ser tan limpia?, que llevo el pelo lavado cada día.

De modo que he decidido después de pasarme (no sé cuantas horas hacen falta) con el vinagre, teñirme el pelo, según dicen, el tinte evita que se peguen los piojos (cosa necesaria con 60 niños de infantil, a los que les gusta que los abraces, peinarte y demás) y yo ante la duda (sí, la más tetuda, en este caso Pau), eso sí, me teñiré del mismo color.

En fin que creo que por ahora aguantaré sin cortarme la cabeza, pero no prometo nada.

Pd. Dejad de rascaros, los piojos no se pegan por Internet :P
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Nota mental: Cuando vuelva a picarte la cabeza y a vaciar media botella de vinagre sobre ella, antes, cierra los ojos, no repelen el vinagre.

lunes, 15 de noviembre de 2010

Nueva sección.

Si, nueva entrada, si, estoy hiperactiva. No lo puedo remediar, no sé si es porque sólo dormí 4 horas, porque hace un sol espléndido (después de dos días encerrada en casa oyendo a las gotas luchar contra mi persiana para entrar), porque hoy empiezo a cuidar a la niña o porque en Nesquik de esta mañana estaba caducado. No lo sé.


En fin, a lo que iba, nuevo post, ¿Por qué Dios? ¿Por qué a nosotros? Os preguntareis, probablemente o tal vez sólo un soso y aburrido ¿Por qué? (conste que me gusta más el dramático, mano en pecho, lagrimilla incipiente, voz temblorosa, etc.)

Porque mis duchas no serán largas pero sí productivas y pienso (Regalarme una radio de ducha para mi cumple y dejaré de torturaros).

En la ducha he llegado a la conclusión de lo importante que es para nuestras vidas y mi blog (por supuesto) una nueva sección (si, parezco AR, que no Jorge Javier Vázquez, no llevo barba, aún) esta sección se llamará ensayo- error, porque me he dado cuenta que es la mejor forma de aprender y a mí me queda mucho por aprender y además tengo mala memoria. Por cierto, “Señorita Sandra acuda a pasillo tres” sé que quiero poner la “sección” (me ha gustado la palabra) pero no como ponerla. (Puede verse las horas que tardé en poner un fondo en el blog y la foto del pato, por cierto la cual os diré que me encanta porque entre otras cosas me recuerda a unos patos algo más sexys que vi un día con unos amigos en una de esas tiendas donde si me pilla la abuela de Sandra ni se molestaría en rezar para que no fuera al infierno. A la que me hicieron entrar mis amigos sólo porque soy de pueblo y nunca había entrado y de la que me hicieron salir por mis comentarios estilo “Hostias, ¿para eso tienes que haber dilatado como para un parto no?” ya os contaré, que me voy por las ramas, ¿veis? Estoy hiperactiva.)

Os preguntareis, si es que seguís leyendo (gracias, por cierto) qué voy a poner en esa sección, (sigue sonando genial) pues simplemente notas mentales mías, que debido a mi poca memoria no consigo recordar para la siguiente vez, a pesar de aprender las cosas por ensayo-error, por ejemplo la de hoy sería algo así:


Nota mental: Por mucho que tengas un buen día y seas feliz, no te creas una atleta y decidas correr por un pasillo y frenar en el último minuto creyéndote dos cosas:

1. Que tú también tienes 5 años y que la hostia desde tu altura no será para tanto.

2. Que tus zapatillas son la caña (de España) y frenan a tiempo.

En fin, en cuanto me entere de cómo hacer un hueco en el blog para poner esto, lo pongo.


Pd. El pato os manda saludos (ha aprovechado el rato que le quité la amordaza para darle de comer), tenemos que buscarle nombre, que creo que Pato de Goma es algo despectivo.

Tiene un coche en la puerta.



Ella se despierta cada mañana sin despertador y siempre a la misma hora, temprano.


Es hija, esposa, madre e incluso casi abuela. Es sincera, abierta, respetuosa, educada y tiene carácter.

Me dice “¡Quita, Ana!” cuando quiero darle un beso, pero sigue poniéndome la cara.

Fue alumna de Gerardo Diego.

Lo mismo te hace un cocido, que te cose un botón, manda un sms o comenta una foto del facebook.

Es valiente pero capaz de asustarse al escuchar algún ruido.

Me dice que soy su preferida porque sabe que me gusta oírlo, pero siempre nos ha contestado sinceramente a la pregunta ¿Tú a quién quieres más?

Me ha recordado más de una vez que se siente orgullosa de mí.

Siempre dice que primero ella, luego ella y por último ella, pero jamás se ha antepuesto a los demás.

Me encanta tocar su mano, es suave y blandita.

Mima y consiente a su padre lo mismo que a un niño.

Es buena a pesar de que sabe ser mala.

Desde hace unos días tiene un cochazo amarillo aparcado en su puerta, pese a ello, no ha cambiado.

Va por ti, por el coche y por la sonrisa que se me escapa cada mañana al verlo en tu puerta. ¿Mamá a quién quieres más?¿Soy tu hija la prefe?

Pd. Antes de que se cree una alarma social y vengan los reporteros de AR y Susana Griso, que sepais que el pato es de Goma, repito de GO-MA (efecto Belén Esteban, que sirve para acojonar). Y la pistola es un mechero (que no lo sepa la Milá que ya sabeis como lleva lo del tabaco y demás) Repito el pato está a salvo, por ahora.

domingo, 14 de noviembre de 2010

Rincón de pensar.




- ¿Sabes? mi papá y mi mamá me han dicho que se van a divorciar.
- ¿Por qué?
- No lo sé, creo que se han enfadado.
- ¡Ah! pues diles que se pidan perdon y se den un beso.
- ¿Y si no quieren?
- Mándalos al rincón de pensar.


A veces creo que en todas las casas deberíamos tener un rincón de  pensar.

viernes, 12 de noviembre de 2010

Mi Abrigo Nuevo Rosa.





Siempre he sido una niña con carácter y enfadica, si algo no me gustaba lo decía, siempre lo decía y además me enfadaba con facilidad.


Leyendo un blog he recordado algo que me pasó cuando tenía 7 años.

Más o menos con esa edad me vine de Cádiz, a pesar de vivir en un pueblo, a mi madre no le gustaba nada que fuera sola a casa de modo que iba siempre con mi hermana. (Vivíamos cerca del colegio) Un día, mi hermana se encontraba mal, mi madre me llevó, pero gracias a una pataleta mía del estilo “ya soy mayor” conseguí volverme sola a casa.

Comenté lo de Cádiz, porque evidentemente al llegar a Madrid tenía acento gaditano, eso hacía que más de un niño se riera de mí. (Inocentillos ellos notaban que yo “hablaba raro”) por lo que tenía más de un archienemigo (ya sabéis que a esa edad o adoramos u odiamos) entre ellos se encontraba Pedro.

Por otro lado he de contar que yo siempre he sido lo que se consideraba un marimacho (no digo ni que lo sea ni que las niñas con características similares lo sean, simplemente es una expresión que sirve para que os hagais una idea), he jugado al fútbol, odiaba las faldas, etc. Unos días antes me había comprado mi madre mi primer y único abrigo rosa. Me habían animado tanto todos a que estaba guapa (creo que para que usara más el rosa) que yo lo adoraba.

El día que volví sola del cole lo llevaba puesto, caminaba ensimismada pensando en cualquier tontería cuando de pronto Pedro vino corriendo y se plantó frente a mí, con los carrillos inflados, sin mediar palabra soltó un montón de agua por todo mi abrigo. Intenté cogerle para pegarle, pero como ahora, no era yo demasiado atlética de modo que se me escapó, decidí que mi venganza sería peor.

Con los morros enfurruñados y los puños apretados anduve pisando con fuerza todo el camino detrás de Pedro, nos distanciaban unos metros, suficientes para ver a dónde iba y que él no sintiera que le podía pegar. Él entró en su casa y yo, ni corta ni perezosa entré detrás, llame al timbre y me abrió la madre, aún recuerdo la conversación.

- ¿Aquí vive Pedro?

- Si. – Me dijo la madre sorprendida y sonriente, supongo que esperaba que fuera alguna enamorada de su hijo.

- Pues que sepa que tiene un hijo muy mal educado, mire lo que me ha hecho en mi abrigo Nuevo Rosa. - Le contesté enseñándole todo el abrigo mojado.

- Pedro – gritó la madre mientras su sonrisa pasaba a un ligero temblor de labios por la rabia, le sacó de casa delante de mí y le atizó un par de collejas y le obligó ir a por un trapo a secarme el abrigo.

Evidentemente llegué tarde a mi casa y mi madre estaba tan preocupada que me castigó, pero el castigo me supo a gloria, al menos Pedro se había llevado las dos collejas que yo no había alcanzado a darle y lo había humillado haciéndole limpiar mi abrigo.

No recuerdo que Pedro volviera a dirigirme la palabra. Tampoco recuerdo más de mi nuevo abrigo rosa.


Tristemente sigo teniendo el mismo carácter y sigo siendo una enfadica, eso sí, sigo sin pegar, (por no correr) :P

Pd. Otro día prometo contaros a cuento de qué mi frase preferida con tres años era " Es que yo soy una india esclava" y más de un día me hacía un semipetate e intentaba irme de casa.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Miguel.

Miguel tiene 6 años, tiene algo que llama la atención, su expresión y su forma de hablar le hace más mayor a su edad, si tuviera que parecerse a alguien sin duda sería al niño del sexto sentido.

Día 1.

Miguel está coloreando alegremente, de pronto suelta una carcajada demasiado impetuosa para el silencio que hay.

- Miguel, ¿de qué te ríes?

- De nada, nada – dice él riéndose aún.

- ¿Cómo que nada? Algo habrá pasado ¿no?

- Emm, bueno… sólo estaba pensando cosas, cosas malas. – La cara de ella se torna a sorpresa.

- Pero, ¿Cómo que cosas malas? ¿cómo de malas?

- Muy malas - dice él mientras sigue con esa risa que llena la sala,- Me río porque estoy pensando en cosas malas.

- Bueno, dímelas ¿no?

- No, mejor no, porque creo que las voy a hacer – Y acto seguido una carcajada malévola.

Día 2.

Ella pasa lista tranquilamente, nombrando uno a uno a cada alumno, al tocar el turno de Paz, pregunta:

- ¿Paz?

- No está, está muerta.- contesta él mientras sonríe dulcemente.

- ¿Cómo que está muerta? – Dice ella sorprendida pues la sonrisa de él y sus palabras acaban de erizarle la piel.

- Si – continua sonriendo él – que está muerta, por eso no viene.

Ella continúa pasando lista, pensando que menos mal que él no ha añadido que está en un descapado, de ser así, se lo habría creído.

Al acabar las clases ella se retrasa un poco y al salir ve a Miguel jugando con Paz en un parque cercano.

Día 3.

- Bueno chicos, he decido que hoy vamos a hacer un tablero de oca. – acto seguido les facilita los materiales para comenzar a hacerlo. – debéis hacer dibujos en cada casilla. Elegir un tema, animales, flores, lo que queráis.

Minutos después ella se acerca a ver qué hace cada alumno. Al llegar a la altura de Miguel se da cuenta de que éste ha dibujado, una bomba, la muerte y va camino de seguir dibujos por el estilo.

Día 4.

Aún trabajan con la oca, está casi terminada, de repente y sin venir a cuento, él levanta la cara, le ha venido una idea a la cabeza.

- Profe

- ¿Sí, Miguel?

- Creo que Paz no está muerta.

- ¡Pues claro que no está muerta!

- Creo que simplemente no viene a clase.

Día 5.

Ella propone “colorear” un dibujo con plastilina, él entusiasmado se sienta en un rincón, al rato se acerca a ella enseñándole un muñeco que ha hecho con la plasta:

- Mira profe, un torero.

- ¡Anda qué chulo! – aunque en realidad no es más que un buruño de colores negro, amarillo y rojo.

- Si, mira – señala él un trozo rojo.- Es un torero muerto, sangrando.

Definitivamente tengo un alumno que me tiene acojoná. Lo que da más miedo no es lo que dice, sino cómo lo dice y con qué cara.

Pd. No se llama Miguel.
Pd. Tras media hora de ducha calentita he llegado a una conclusión, con media hora en remojo sólo se me arrugan los dedos y las palmas de las manos.

martes, 9 de noviembre de 2010

Al llegar a casa, algo adormilada del camino, sintió aquel calor tan confortable. Subió las escaleras despojandose de aquella ropa que le había acompañado durante el largo día. Una vez en su cuarto se dejó caer sobre la cama, cruzada (postura que le encantaba) con los pies fuera de la cama hundió la cara en la almohada y pensó, pensó cuánto cambiarian las cosas. Pensó tanto que incluso sintió vértigo.




Pd. No tiene nada que ver, y sé que no lo leeran ninguno/a de los implicados, pero gracias. Gracias a  los 10, gracias por esperar que os mandara ese mensaje, y gracias por alegraros.

domingo, 7 de noviembre de 2010

Finde.


 


Este finde no se puede ver la tele. (Esto no me hace estudiar más, aunque debería). Cada vez que la pongo dos son los temas básicos del fin de semana.

1. Carreras, de fórmula 1 o de motos. De esas que tienen un sonido que me pone sumamente nerviosa.ñiiiiiiiii.
                                                

2. El papa. Y este tema realmente me toca los ovarios (diría pelotas pero no tengo).
Resulta que la parte que me quitan cada mes para pagar impuestos sale un montaje tremendo para que el Papa venga a decirnos unas cuantas cosillas, entre otras recordar momentos que están de más recordarlos. Digo yo, ¿Su visita por qué no se paga con ese porcentaje que al hacer la declaración de la renta te piden que des a la religión?. Si la religión es opcional por qué tengo que pagarlo yo. Entiendo que tenga que pagar (hasta cierto punto) la presencia de los Obama o de cualquier líder político, pero ¿el Papa? No. Por otro lado, no entiendo que la Familia Real (conste que soy antimonárquica, un embajador nos saldría más barato) tenga que hacer una reverencia al Papa, cierto es que no sé de protocolo. Pero alma de cántaro, ¿quién es el Papa? Un orador, nada más, un orador que se supone proclama la palabra de Dios, ¿Cuántos hay en el mundo? Miles, y digo yo, desde mi desconocimiento qué diferenciará a el Papa del cura de mi barrio, si ambos se limitan a proclamar la palabra escrita. No lo entiendo.

En fin, haciendo caso a mi mala conciencia, me pongo a estudiar.

viernes, 5 de noviembre de 2010

Nuevo blog

Como sabeis soy maestra, bueno no sé si tener la carrera me convierte en ello. Mi especialidad está poco vista, es parecida a logopedia. En una asignatura nos obligaron a crear un blog (mi primer blog), me tiro el pisto y os digo de paso que saqué Matrícula de Honor :P, en fin el blog es serio, sobre patologías y aconsejando métodos de trabajo para niños con dificultades de aprendizaje. Han pasado dos años desde aquello y no lo he ido actualizando, a pesar de ello mensualmente me encuentro comentarios y peticiones de ayuda. Como no recuerdo bien el funcionamiento del wordpress (mi profe me quitaría la matrícula de saberlo) he decido crearlo aquí, iré pasando la información poco a poco y añadiendo nueva. Supongo que a la gran mayoría no es un tema que os interese porque no teneis niños. No obstante, os dejo la dirección por si os interesara.


Dicho esto os deseo un feliz fin de semana a todos y todas.
Pd. Espero que alguien me regale nesquik con sabor a fresa.


jueves, 4 de noviembre de 2010

Al rico jamón.


Si es que ya lo decía mi abuela, soy especial. Pero no sabéis cuanto.

Inteligente de mí, tenía un antojo, jamón serrano. Como al llegar a casa de trabajar (madrugo muchísimo) me tomo un sándwich, ayer tenía especialmente ganas de que éste fuera de jamón serrano y en casa no tenía. Al salir de trabajar pasé por un super y compré el pan y fui a por el jamón, al llegar iba pensando que menuda vergüenza pedir 50 gramos, tan concentrada iba que cuando la mujer empezó a decirme que quería me aturullé y elegí el jamón por el aspecto, el más bonito y apetecible. Eso sí, sin mirar el precio. La mujer muy maja ella empezó a cortarlo, mientras yo me daba cuenta del cartel del precio. 25euros. Dije bueno 50 gramos... no será mucho… siguió cortando y típico momento carnicera “bueno guapa me he pasado un poquito, no pasa nada, te lo pongo” Si, no entenderé jamás porqué los carniceros, charcuteros y peluqueros eligen siempre por ti, creo que en el curso de formación les enseñan eso y a decir “joven” y “guapa” con cierto rintintín, cosa que me toca las narices que me digan lo mismo joven a mi que a una vieja de 80 de delante… (Me da que pensar sobre mis incipientes patas de gallo)

En fin que ahí estaba yo sopesando mi elección cuando de pronto me fijo en la letra pequeña, 25 eurakos el cuarto, flipé. Pensé la he cagado, que llevo 5 euros. Mi cabeza intentaba ir rápido pensé que bueno, siempre puedo ser ilegal y dejar el papel en cualquier rincón del super, total no paso por allí. Justo cuando ya tenía urdido el plan de huida.., va la charcutera y me sorprende con “ Anda a ti te conozco, eres de ____” claro me jodió el plan. Sopesé mi capacidad de reacción para decirle no, te equivocas, pero madrugando a las 11 no era yo persona para mentirle, de modo que admití que también me sonaba. En fin, que por vergüenza me tocó pagar…

Solo puedo deciros que me tomé el sándwich más caro de mi vida. 7 euracos.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

¿El dinero da la felicidad?

Y dicen que el dinero no da la felicidad, pues creo que eso se lo inventó un rico. Porque poder salir con tus amigos a tomar algo sin necesidad de contar una y otra vez las monedas del monedero, comprarte algo que necesitas o incluso poder hacer un regalo a quien te apetece, entre otras cosas da felicidad.

Hoy me levanté odiando el mundo, madrugar, estar cansada. Además tuve que correr porque perdía el autobús. Pero aún así empezó bien el día, al entrar al trabajo uno de esos achuchones de un par de niñas, inesperados, sinceros y un dibujo dedicado, puede que carente de valor para vosotros, pero que a mí me ha robado una sonrisa.

Y poco después me han ofrecido algo más de curro, no es mucho, pero hace que tenga que contar menos las monedas para pagar las cañas, e incluso que me pueda ir de cañas.

Asi que hoy he aprendido que además de la salud, el dinero y el amor dan la felicidad, hoy he sido un poco más feliz.  :P

Me acompañan...