A ver qué encuentras...

viernes, 30 de julio de 2010

Llegó el momento de la despedida, ese que ambos habían intentado retrasar de todas las maneras posibles, pero que inevitablemente debía llegar. Él sentado en aquel viejo banco del parque esperaba distraído su llegada. Ella, caminaba intentando recordar todo lo que había puesto en la maleta y si había olvidado algo. Cuando ella llegó a su altura ninguno pudo evitar sonreír. Desde el primer día que se conocieron ambos tenían ese efecto uno en el otro, el de hacerse sonreír. Él se levantó y sin borrar esa sonrisa pícara se acercó y le dio un gran abrazo, de aquellos que a ella le agobiaban pero que viniendo de él le encantaban.


- Eh tu, que me quieres tocar el culo y no sabes cómo – le dijo ella entre risas retirándole, en el fondo el abrazo empezaba a resultar algo abrumador para ella.

- ¿El tuyo? ¡Antes se lo toco a mi abuela! – él era tan poco amante de los abrazos como ella.

- Psss, ¿Me vas a echar mucho de menos? – Preguntó intentando poner pucheros, aunque lo cierto es que pucheros con sonrisas no eran una buena combinación.

- No lo creo, tengo una nueva vecina, brasileña – dijo enseñándole los dientes para rabiarle más aún.

Tras una pequeña pelea de empujones sin fuerza, patadas al aire, miradas intimidatorias y risas, muchas risas. Llegó la hora de que ella se marchara.

Sus facciones tornaban a tristes, no sabían que les iba a esperar a partir de ahora. Ambos tenían muchas cosas por hacer. Ella se acercó a él, le abrazó con más ternura que antes y esta vez buscó su cara y sus labios, que estaban esperándole, mirándole a aquellos expresivos ojos le besó, con dulzura, con ternura, un beso cálido, posando simplemente sus labios sobre los de él. Tras el beso él la abrazó con más fuerza. Y así, ambos se despidieron, como se habían visto, con una enorme sonrisa.

Ella caminó de vuelta a casa pensando en todo aquello que iba a cambiar en su vida tras el verano, en cuántas veces le habían recordado que aquél debía ser un verano especial, que tardaría mucho tiempo en volver a vivir unos días así y que ante todo, necesitaba descansar pues le esperaba un duro año por delante.

Él volvió a sentarse y mientras jugaba con algún hilo de la camiseta pensaba en lo que le esperaba, en aquel dudoso verano, en cuantas cosas debía decidir, en cómo deseaba no tener que pensar y simplemente sentir.

Nos vemos a la vuelta.

jueves, 29 de julio de 2010

20 minutos largos..

Todo el camino de vuelta en metro sintió una sensación extraña. Se sentía observada. “Tonterías mías” pensó, “Tal vez lleve el pelo mal peinado, después de todo el día es normal”. Aun así, sentía aquella sensación. Levantó la vista de su libro, aquel que un buen amigo le había recomendado, echó un ligero vistazo al vagón, nadie la observaba. Decidió dejar de pensar aquellas tonterías y volver a su amena lectura. Como de costumbre llegó a su parada sin terminar la página, una de sus manías terminar cada página antes de cerrar el libro. Caminó sin apenas mirar el suelo (conocía aquel trayecto como la palma de su mano), esquivó a unos y otros y al fin empezó a subir la escalera mecánica. Por suerte antes del último peldaño terminó su página. Guardó el libro en el bolso y saltó el último escalón para escapar de aquella máquina (no era la primera vez que intentaba devorarle los pantalones entre sus dientes metálicos, en el fondo su abuela tenía razón llevar así de largos los pantalones no era bueno).


Siguió caminando en busca de la salida, de la calle, de aire, pues allí dentro el calor espesaba demasiado el ambiente y no se podía respirar a gusto. Caminó pensando que había calculado mal el trayecto y se había adelantado unos 20 minutos a la hora de salida del último autobús (si, combinación fatídica, verano, noche y autobús). Recordó cuantas veces había evitado aquella parada, pues en ocasiones se había encontrado con drogadictos y a pesar de que aquello había quedado en una mera anécdota (Un drogadicto le había explicado que se había hecho “Yonki de la coca-cola” el verano anterior, ella le sonrió pensando jamás volvería a beber coca-cola si le había dejado así.)

Al salir de la boca de metro encontró a un hombre que le resultó familiar. Algo le hizo pensar que le estaba esperando, tal vez la forma de mirarla, tal vez un sexto sentido. Tensó los músculos de su cuerpo como acto reflejo, decidió que era mejor intentar relajarse y apartar aquel pensamiento de si. Fue imposible, pues en cuanto ella giró la salida de metro él comenzó a caminar. A paso lento, unos metros atrás. Ella se dio cuenta, sopesó el terreno, tenía dos opciones acudir a la parada de autobús esos 20 minutos antes dónde apenas había gente o seguir a unos muchachos que había parados unos metros más adelante en el paso de peatones más cercano. Decidió seguirlos, por impulso. Primero amago haciendo ver a aquel hombre que iba a cruzar, él comenzó a caminar, ella frenó en seco y retrocedió unos pasos, él también.

Sin duda la estaba siguiendo, pero ¿Por qué? Repasó lo que llevaba encima, tan solo una bolsa algo arrugada y por la publicidad se podía comprobar que no aportaba nada demasiado valioso. ¿El bolso? Pensó. Descartó la idea, tal y como iba vestida y esa bolsa dejaba claro que en el bolso no podrían encontrarse más allá de unos chicles de fresa (sus preferidos), pañuelos de papel y un monedero más que vacío. Mientras pensaba en ello se dio cuenta de que los chicos de delante le llevaban ventaja, comenzó a cruzar acelerando el paso, sólo le faltaba perder a aquellos chicos y quedarse sola en aquella vacía calle. Ni hecho aposta, aquellos chicos aminoraron el paso y se marcharon cruzando nuevamente otra calle. A ella no le dio tiempo, pues el semáforo tornó a rojo. Con el rabillo del ojo comprobó que estaba detrás. Caminó unos metros hasta acercarse a un chico (estaba solo en la calle). Aquel hombre siguió caminando. Ella sintió alivio y algo de vergüenza al pensar que se equivocaba con él. No la seguía. No obstante aún en alerta aprovechó que caminaba de espaldas a ella para correr y volver al punto de partida, la salida del metro. Cuando ya casi la había alcanzado volvió a verle, estaba buscándola, miraba a uno y otro lado de la calle. Ella corrió hacia un pequeño puesto de chucherías, se escondió tras él. Desde allí observó como ese hombre corría en su dirección buscando a un lado y al otro. Empezó a notar como su corazón latía con más fuerza. ¡La estaba siguiendo! Asustada buscó algún lugar dónde entrar. Nada, allí cerca no había nada, tan solo establecimientos cerrados. Unos taxistas distraídos o dormidos en sus coches. Pensó en coger un taxi para volver, pero recordó que apenas le llegaría el dinero para unos pocos kilómetros. Llamar a casa, pero esta idea la descartó casi al mismo tiempo, no serviría de nada, los asustaría, intentarían ir corriendo a buscarla y encima seguro que terminaban teniendo un accidente, mejor otra idea.

Mientras barajaba ideas aquél hombre se acercaba más a ella. Miró a ambos lados buscando una solución, repentinamente encontró a una chica esperando en otro paso de peatones, se acercó a ella y con apenas un hilo de voz procedente no sabía de dónde le explicó lo que le estaba ocurriendo y le rogó le acompañase a cruzar la calle. Aquella chica accedió, sorprendida al comprobar que él continuaba detrás. Al llegar al otro lado, le aconsejó unirse a un grupo de muchachos que esperaban en una marquesina de autobús, no era su parada pero al menos estaría rodeada. Se despidieron, mientras le agradecía de corazón haberla ayudado.

Unos metros más tarde estaba en la cola, haciendo tiempo a que pasaran aquellos eternos 20 minutos. El hombre continuó caminando, cuando apenas les distaban dos metros, ella comenzó a caminar ¿Por qué seguía ahí? ¿A caso no veía entre cuanta gente estaban? Ella seguía nerviosa, asustada, en alerta, no podía dejar de pensar una y otra vez cosas horribles que podrían pasarle, intentaba buscar alguna solución, alguna salida. Observaba a la gente de la parada en busca de alguna cara conocida, imposible, ella no era de allí.

Nerviosa encontró a un chico fuerte, muy fuerte. Decidió que aquel era el mejor sitio. Sacó su teléfono y llamó a la última persona con la que había estado. Aquella voz amiga le calmó, de pronto todos aquellos nervios empezaban a verbalizarse, impulsándola a relatarle lo pasado, rápidamente, demasiado rápido, su interlocutor apenas entendía lo ocurrido, aun así con algunas palabras intentó calmarla. Ella empezó a notar como unas lágrimas intentaban escaparse, tragó saliva y se serenó. No quería llorar, no merecía la pena, tan solo había sido un susto. Volvió a mirarle y comprobó cómo poco a poco se alejaba de ella, mientras seguía observándola. Finalmente volvió a cruzar la calle y una vez en la cera de enfrente eligió un autobús subió a él y tras unos minutos se marchó. Ella siguió esperando a que llegara su autobús, asustada aún, inspirando más aire del que su pecho era capaz de albergar, intentando así calmarse. Finalmente lo consiguió casi al tiempo en que su autobús llego.

Al fin pasaron aquellos 20 minutos.

lunes, 26 de julio de 2010

Santa Ana

Hoy es Santa Ana.. y como no tengo nada más interesante que deciros he decido comprobar cuánto tengo de .. ANA. Supuestamente nuestro nombre nos define.. supuestamente.. del mío dicen:


Naturaleza Emotiva:

Naturaleza emotiva,(¿Yo, emotiva? empezamos mal..) amable y condescendiente.(un poquino) Suave, (creo que no sé ni lo que significa suave..) cordial, sagaz. Ama la armonía de las formas y los métodos persuasivos. (sii, me encanta aquello de crear presión jajajajaja, miradas de presión, carraspera de presión..) Le gusta sentirse alabado. (¿Y a los Paco no?? no me jodas.. a todo el mundo le gusta!!, aunque eso sí, incomoda.)

Naturaleza Expresiva:

Es exigente. (¿Es sinónimo de chunga?) Se expresa en forma original en la intimidad y en la integridad. (See.. con mi hermana me sé un lenguaje de señas inventado.. original, sí señor.) Se distingue por su delicadeza. ( Luego me dice mi madre que no soy femenina.. y las Ana, somos delicás) Ama el buen criterio y el misterio. (Odio el misterio, me pone nerviosa no saber algo de primeras, la gente que le gusta dejarte con la duda o intrigarte)

Talento Natural:

Es mente de pensamiento desbordado. (no sé si esto signfica que tengo la mente pequeña...) Se expresa como pensador inspirado que eleva las ideas y hace de cada idealización una realización. (vamos ya!, pensadora inspirada? jajajaj seguro que esto lo escribió una Ana.) Recibe aumento en labores que requieren de la comunión de su pensamiento con la cosa pensada. Labores más bien cerebrales que manuales.(esta no ha visto mis manualidades) Ama las cosas del pensamiento, más al crearlas que al disfrutarlas. (qué serán las cosas del pensamiento?????)

Podría destacar en profesiones como médico, enfermero, filántropo, abogado, escritor, pintor, bailarín o en labor comunitaria, sirviendo al público. (En el campa me he hartado a curar heridas, tirita, agua oxigenada (un día hablaré de como ha cambiado mi vida.. esas burbujitas que hacen.. cómo mola!!!)y besitos curatorios, abogado? ejem.. del diablo? Cuántas veces la he cagado por saltar cuando no debía por quien no debía, escritor? (esta si que no) pintor? jajajajaj de abstracto.. bailarin? de flamenco.. sirviendo al público? habeis tenido alguna vez 4 hermanos?? Me ha tocado servir más de una vez..


Y hasta aquí.. Ana.
Acepto regalos.

lunes, 19 de julio de 2010

Me estoy preparando mis lecturas para el verano (cuando no esté). Me fui temprano a la biblioteca (no me gusta demasiado, hay tantos libros que no consigo que ningún título me encandile a simple vista, por eso suelo ir a librerías pequeñas).


Mi selección veraniega es:

La aventura del tocador de señoras. Eduardo Mendoza (Recomendado por un amigo, si no me gusta... morirá. Muajahajaja )

Sin noticias de Gurb. Eduardo Mendoza (Este no sé si lo he leído, me lo han recomendado o algo, porque la cosa es que me suena bastante…)

La guerra del sofá. Manuel Hidalgo (tiene muy buena pinta, empieza ya con una disputa entre marido y mujer, fácil de leer y gracioso… pinta bien! )

Este último es a ver si aprendo algo. Escritura Creativa. Louis Timbal-Duclaux. Tuve que pedir ayuda a la bibliotecaria y ya rajando me preguntó si escribía, una cosa llevó a la otra y me dijo que había habido un concurso, (el que quedé tercera) se ha emocionado tanto al saberlo que me ha pedido una copia… (ejem no pienso dársela) le he dicho que si me dejaba firmar como anónimo, pero no me ha dejado...jo!, le he contado un rollo porque no pienso dejar ahí nada para que lo lea cualquiera, qué vergüenza!

Bueno por si estos se me quedan cortos aún tengo unos cuantos esperándome… no sé que llevaré más en la maleta, si libros, fieltro o ropa!!

domingo, 18 de julio de 2010

Me derrito.


Me derrito cual helado en un verano caluroso.

Me derrito como el hierro fundido.

Me derrito como la mantequilla en la sartén.

Me derrito como un hielo en alcohol caliente.

Me derrito como un emanems en la boca (no en tu mano :P )

Me derrito cual glacial con el cambio climático.

Me derrito como el reloj del cuadro de Dalí.

Me derrito como un bombón en la boca de un niño.

Me derrito como la lava de un volcán.

En definitiva... que tengo calor.
Para colmo no puedo poner el aire porque mi padre está enfermo.

En fin... voy a seguir derritiéndome…



martes, 13 de julio de 2010

Marga




Revolviendo cajas encontré su muñeca. Algo estropeada, con polvo, sin alma, pero sonriente como fue siempre. Un escalofrío me recorrió la espalda de arriba abajo, noté como la sangre iba arrinconándose por mi cuerpo, sin fluir, sin querer pasar y activarme. No sé bien como llegué a sentarme, supongo que fueron las piernas que cedieron solas.

Recogí la muñeca en mis manos, con mimo, con la fragilidad y miedo con el que se coge un recién nacido. Su tacto aún era suave y olía a ella. ¿Por qué sería así? Había pasado mucho tiempo y aún mantenía su olor.

Es pequeña más o menos como mi antebrazo. Tiene dos redondos ojos inexpresivos pero que acompañados con su amplia sonrisa, denotan felicidad. Cómo la que desbordó Ella el primer día que la vio. Aún la recuerdo, corriendo por la sala, manteándola una y otra vez rompiendo en carcajadas cada vez que la recuperaba. El pelo de la muñeca alborotado, como el suyo al despertar cada mañana junto a ella. Y su vestido, un viejo mantel que mi madre no usaba. Todos estos recuerdos me hicieron sonreír y abrazarla más fuerte. Al abrazarla me vinieron a la mente muchos recuerdos de ellas dos juntas. El primer diente que se le cayó, en vez de decirlo, lo guardó en el vestido de ella, Marga, su muñeca. Hasta pasados 3 días nadie se dio cuenta de que faltaba aquel diente. Recordé aquel día, no tan fatídico como podría haber sido, también Marga estaba presente. Ambas estuvieron jugando, ella corría y reía con Marga en la mano. Distraída, sin darse cuenta bajó de la acera, momento en el que un coche giraba algo más rápido de lo normal, una mano amiga tiró de ella en ese instante salvándole la vida, Marga salió algo mal parada. Tuvimos que volver a coserla y tras unos días en cama (ella se obcecó en que debía guardar cama) Marga volvió a estar casi como siempre (quedaba alguna cicatriz de recuerdo)
Tantos recuerdos. A medida que olía a Marga venían a mi recuerdos, muchos recuerdos, preciosos recuerdos y porqué no, tristes. Demasiado tristes, entre los recuerdos cuánto la echaba de menos.
Me levanté como pude, con Marga aún en la mano, caminé lento por si mis piernas decidían tomarse un nuevo descanso. No fue así, menos mal.

A duras penas entré en aquel cuarto, aquel al final del pasillo en el que llevaba una eternidad sin entrar. Su cuarto. Al cruzar el umbral las lágrimas comenzaron a hacer acto de presencia, recorriendo mi cara y mi cuerpo.

Tras pocos pasos llegue a una estantería, pensé que era el mejor sitio para alguien tan importante en nuestras vidas, para Marga, y tras un beso en la frente (inspirado en ella) la dejé sin mirar atrás.

Caminé con algo más de fuerza, necesitaba reponerme, me sacudí el polvo de la ropa. Volví a retocar mi peinado, mi maquillaje y entré en la salita. (Aquella en la que ambas se conocieron). Me senté en el sofá más cercano a la ventana. Y tras conseguir serenarme marqué un teléfono.

- ¿Hallo?

- ¿Aitana?

- Oui, ce est moi.

- Cariño, soy yo.

- ¡¡¡Mamá!!! ¡¡Qué alegría oírte!! ¿Cómo estas? Te noto triste, ¿estáis todos bien? ¿Pasó algo?

- Si, cielo, todos geniales. Y no estoy triste, me alegro muchísimo de oírte. Te echaba de menos.

- ¡Oh mamá! yo también, os echo de menos cada día.

- Bueno, bueno, no nos pongamos melancólicas. ¿A qué no adivinas qué he encontrado? – decidió cambiar de tema, sabía que aquellas lagrimas aún estaban esperando cualquier excusa para salir de nuevo.

- Umm ni idea, cuéntame, me muero por saberlo.

- A … ¡Marga!

- Jajajajajajajajaja ¿de veras? ¿dónde estaba?

- En un viejo baúl. Pero ya está a salvo, en tu cuarto - esbocé una sonrisa mientras pensaba en ese cuarto vacío. Si, sin duda estaba a salvo, no como mi pequeña.

- Cuando vuelva me la traigo, seguro que a mis hijas les gustará.

- Claro cariño – Pensar que Marga también me iba a abandonar me partió un poco más el corazón.

- Mamá tengo que irme, luego te llamo ¿vale?

- Claro pequeña, cuando puedas. Saluda a todos de mi parte.

- ¡Ah!, Mamá.

- ¿Si?

- Te quiero y te echo muchísimo de menos. Me llamaaan, tengo que irme.

- Yo también te quiero pequeña.

lunes, 12 de julio de 2010

Pulpito

Y España ganó!! oe oe oe
Y media tarde haciendo pulpitos para todos... al final me sobraron estos dos..

domingo, 4 de julio de 2010

Deseo

Hoy la entrada va para una bonita palabra... Deseo de una u otra forma, es parte de nuestra vida. Todos hemos sentido diferentes tipos de Deseos. Si busco en el diccionario la definición que sale es...

El deseo se dice del anhelo de saciar un gusto.

La agradabilidad que conmueve nuestros sentidos, sea por encauzamiento o motivado por vivencias pasadas o por neto reflejo corporal ya sea por objetos materiales, por saber, por personas o por afectos.
El deseo es la consecuencia final de la emoción inducida en origen por la variación del medio. La cadena causa-efecto que le corresponde es la siguiente: Emoción - Sentimiento -Deseo.



¿Y tú? ¿Qué deseas?

Me acompañan...