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sábado, 30 de octubre de 2010

Buenas Noches

Suena el despertador, aturdida golpea la mesa en busca de aquel torturador aparato que perturba su sueño, el momento más feliz del día. Para cuando consigue localizarlo todo su ser ha vuelto a la realidad.


Despierta, estira cada músculo de su cuerpo antes de incorporarse. Una vez en pie, sube la persiana, comprobando que aún es de día, Otro día más, piensa con desprecio.

Acude al baño para asearse, no sin antes tapar con recelo el espejo del mismo con una toalla. No le gusta la imagen que le devuelve y es más fácil ocultarla que cambiarla.

Bajo la ducha repasa mentalmente lo que necesitará comprar en el mercado, buscando así hacer la tarea lo antes posible, pues no le gusta pasear de día.

Se viste sin secarse bien el cuerpo, las gotas de agua impiden que su ropa se deslice con facilidad, retuerce su cabello para escurrir el agua y aprisionarlo con una pinza. Sale del portal sin apenas hacer ruido, mira al suelo, evitando así las miradas de quienes se cruza.

Minutos después está en su casa de nuevo. Nunca pensó que pudiera odiar tanto cuatro paredes, aquella pequeña habitación a duras penas podía llamarse casa., era asfixiante, demasiado pequeña para ella y sus cosas. Intentó limpiarla y ordenarla, pero la falta de espacio siempre le ganaba la batalla.

Para cuando terminó se había hecho la hora de cenar y marcharse.

Se desnudó de nuevo, del cajón inferior sacó una estrecha falda, demasiado estrecha y demasiado corta, tal vez ni tan si quiera era una falda. Sin ponerse las bragas se embutió en ella, acompañándola con una camiseta escotada, dejando a la vista ajena la mitad de sus voluptuosos pechos. Liberó el pelo de aquella pinza y con el espejo aún tapado se secó el pelo, quitándole así la humedad que quedaba en él.

Aún sin mirarse consiguió maquillarse, antes, si se miraba, pero el reflejo le hacía llorar, cada cicatriz de su cara de su pecho le hacía revivir las batallas vividas. No era capaz de ver sus ojos en el espejo, hacerlo le recordaba que no estaba viva, a veces intentaba recordar en qué momento murió, pero no era capaz hacerlo.

Cada noche en aquel baño mientras pintaba su cara, soñaba con pintar también su vida. Introducir en ella tonalidades de colores que hacía años que no era capaz de ver, el blanco de una sonrisa sincera, el azul del cielo, el verde del campo, el amarillo del sol, el rojo de un corazón latiendo con pasión; llevaba años viendo las mismas tonalidades, negro de la noche, azul de la policía, el verde del dinero y el amarillo de los dientes, que sí, sonreían pero no de la forma que ella deseaba.

Se arrepentía cada noche de la decisión que había tomado, porque al fin y al cabo, morirse fue decisión suya. Al decidirlo, había sido consciente de cuanto echaría de menos su vida.

Una vez arreglada, sacó del cajón superior unas bragas limpias y las metió en su pesado bolso.

Cuando por fin estaba preparada para salir, se dirigió al baño nuevamente y retiró la toalla que tapaba el espejo. Serena se observó un rato. No para comprobar el estado de su maquillaje o la combinación de su ropa, ni para observar sus cicatrices, ni su mirada, sino para recordar su cara, tal vez la próxima vez que la viese sería distinta, o puede incluso que no la volviese a ver más.

Apagó la luz y cargó con su bolso, tan pesado como su culpabilidad, su vergüenza y su asco.

Al salir del portal caminó calle abajo mirando al frente, de noche nada le importaba, caminaba buscando una mirada, que se posara en ella, interesada, que le ayudara a volver pronto a casa aquella noche y a soñar nuevamente hasta que el maldito despertador le trajera de nuevo a la realidad.

Buenas noches.

6 comentarios:

  1. buenisimo Ana, un aplauso desde aqui

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  2. Jo, gracias, normalmente s elo enseño a alguien para que me de su opinión. Esta vez, no tenía a nadie de confianza cerca, por lo que .. gracias

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  3. Ofú, me ha gustado mucho! Reina, está claro que esto es lo tuyo. Escribir y detallar cada momento, cada instante. Me uno al aplauso de Cris.
    Sigue regalándonos estos relatos, porque sinceramente, consigues que se me ponga la piel de gallina. Y pensar que, aunque todo esto haya salido de tu cabecita, es real.

    Un besote súper enorme.

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  4. Jo pava que me pones colorá :) y todo ha salido oyendo una canción de la radio jajajajajaja y pasando por delante de las mujeres de moral despistada con el autobús. Un besete amore.

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  5. el otro dia como ya sabes elegí prácticas, habia para hacerlas ayudando en el ámbito de la prostitución y aunque este acabando la carrera no me sentí preparada, me parece un mundo con un monton de prejuicios y nadie se para a pensar en el resto de vida de las chicas...

    (por cierto al final cojí un centro de menores, tengo miedo de lo que me pueda encontrar)

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  6. Bueno, seguro que te va bien, yo dejé la carrera de Educación Social porque no me veía preparada psicologicamente para estar rodeada de según qué situaciones personales, creo que son muy duras, y la verdad que os admiro a los que teneis esa capacidad, recuerda que los menores no dejan de ser niños, y a pesar de lo duro que puede ser, necesitan cariño y confianza. Espero que te hagas con ellos pronto, eso sí, no seas demasiado blanda, que si los niños que no están en situación de riesgo intentan subirse a la chepa.. los que sí..
    Suerte!!

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