A ver qué encuentras...

sábado, 18 de septiembre de 2010

Desde mi rincón.

Tengo un refugio, uno de esos sitios a donde recurrir para estar sola, meditar, distraerme, es mi espacio. Nunca se lo he contado a nadie porque es mío y quiero que así siga siendo, sé que es egoísta pero no quiero compartirlo. Allí, a solas pienso, lloro, sonrío, grito e incluso en alguna ocasión hasta he pataleado.


Me he acostumbrado a visitarlo cada noche, subo a la azotea y tras sentarme en mi rincón preferido sopeso el día mirando las estrellas, alguien me dijo alguna vez que la clave para ser feliz está en pensar lo felices que somos, los motivos que tenemos para sonreír.

Cada noche enumero los 10 mejores momentos del día, estos son muy variados: cruzarme con alguien que me haya regalado una sonrisa sincera; escuchar la voz de una persona a quien quiero; domar el pequeño remolino de mi flequillo; que el panadero de mi barrio me regale una magdalena al comprar el pan; ayudar a mi vecina con la compra a cambio de un café y un repaso rápido a la prensa rosa (me pone al día); un abrazo; una caricia; estudiar todas las horas que me propongo, etc. Lo cierto es que al principio me costaba encontrar 10 cosas buenas al día, pero ahora, lo que me cuesta es pararme en 10.

Después de ello, dedico un rato a buscar mi estrella, esa que siempre me hace compañía.

Sobre las 11 me gusta asomarme, estoy en el centro de la ciudad y mi edificio está rodeado por otros de similar tamaño, para no dar datos los llamaré A, B y C.


En el edificio A, en el tercero, vive un matrimonio adorable. Ella cada noche se acurruca entre los brazos de su esposo, él le caricia el pelo con mimo, muchas veces, ni presta atención a la televisión, tan solo a ella.

Mi vecina me explicó un día de esos frente al café que él era un marine y ella maestra. Cuando él se jubiló ella dejó su trabajo para pasar el resto de su tiempo juntos.

Un par de pisos más arriba vive un joven, más o menos de mi edad. Siempre le veo con un chico diferente, en una postura diferente pero jamás en su cama, no sé si por ser diferente o porque eso lo guarda para el chico con el que repita.

En el edificio B, en el 5ª vive una mujer, diría que triste a juzgar por sus actos. Vive sola, tendrá unos 40 años, cada noche la veo sentada frente a su ordenador, no escribe en él, tan solo lo mira, o lee, quién sabe. A las 11.30 lo apaga, tal vez cansada de esperar o de leer. Pone un Cd de música lenta y lo acompaña con sus lágrimas, hasta que exhausta se queda dormida llorando.

En el segundo una pareja joven, divertida, dinámica, cada noche es una sorpresa, a diferencia de su vecina ellos no conocen la palabra rutina. Sus noches varían entre juegos, peleas, sexo, sensualidad, cenas, risas, fiestas con amigos, cenas románticas, sesiones de cine, de cartas.

Dos ventanas más a la derecha vive un matrimonio, él está liado con la vecina de arriba y ella no lo sabe. Sobre las 11.45 ambos se asoman a la ventana, tras hacerse señas, 10 minutos más tarde ambos bajan la basura, y allí entre tan variada y putrefacta fragancia dan rienda suelta a su pasión casi adolescente.

En el edificio C vive él. Apenas le veo unos minutos, prácticamente cuando yo llego él se va. En alguna ocasión hemos cruzado miradas y hasta sonreído a modo de saludo. Tiene algo que me gusta, puede que sea su sonrisa, o sus ojos, o ese halo de misterio, pues a pesar de que subo cada noche es el vecino del que menos sé.

Alguna mañana nos hemos cruzado por la calle y no sé si fruto de la timidez, la indiferencia o la miopía ni tan siquiera nos hemos saludado.

En el 4º viven ellas, tres amigas y compañeras de piso. Sus costumbres a pesar de la edad son rutinarias, cada una deambula por la casa, ocupada con sus propios asuntos, oyendo música, con el ordenador, la televisión, leyendo, al teléfono, pero al llegar a las 11.30 se juntan. Cada semana una es la encargada de las provisiones, a juzgar desde aquí una jarra de cacao y unas galletas, frente a ellas hablan, ríen, lloran, cantan o incluso se enfadan. A veces creo que al igual que yo ellas sopesan su día.

Y así, tras sopesar mi día y comprobar que al igual que yo mis vecinos tienen sus propias rutinas, me despido de mis vecinos, de mi estrella y de mi rincón hasta la próxima noche.

Solo espero que me guardéis mi secreto.

Pd. Queda claro que cuando tengo que estudiar busco otras excusas eh..

7 comentarios:

  1. Primero ¿Es un relato?porque no me ha quedao mu claro...Me ha gustao mucho la entrada, pero me he liao =.=

    Segundo, me gusta como te ha quedao el blog :)

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  2. Jajaja Dani, es un relato, vivo en un chalete :P ya sabes, lo que tiene la periferia.

    Lo segundo gracias.. no lo veo bien del todo.. pero bueno unos díitas.. ya me ireis contando si molesta a la vista para leerlo..

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  3. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  4. Me he confundido y me ha salido una cosa mu rara. Lo que te iba a decir, es que el blog a mi me mola, y que respecto a lo que has escrito, ya pensaba yo que era un relato, pero siempre me ha parecido curioso, y algo muy factible, y estoy seguro que mucha gente tiene algún vecino en ese plan. Aunque, claro, visto desde otro punto de vista, es un poco voyeur :P

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  5. Que arte tienes relatando todo lo que te llega a la cabecita. Me has transportado a la pelicula de Alfred Hitchcock "La ventana indiscreta"... Tan bien relatado como siempre en ti. Nena bonito cambio en el blog.
    A ver si tenemos un rato y charlamos un poquito... y me cuentas como te va.
    Colgue en el face retazos de nuestra casita y el pueblo donde vivimos. Ya lo veras por alli.

    Un besote guapa.

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  6. Dani... mi blog está loco :P a lo que tu llamas voyeur yo lo llamo.. COTILLA jajajajaj y sí, al menos yo tengo a "La coti" grande como ella sola, cada vez que sales al patio ella hace su aparición estelar. Nos tenía tan hartos que un día mi hermano salió en calzoncillos (ella como siempre se asomó) se quitó los calzoncillos lentamente y los tendió, jajajajaja no sé cual era su cara, pero no la vi más el pelo.

    Dámaris, echaré un vistacillo a tus fotillos del piso :P y la peli.. ummm de Hitchcock sólo he visto psicosis y los pájaros.. tendré que verla.

    un besete a los dos

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  7. Oish, qué bonito!! La verdad es que paso de decirte lo bien que lo has relatado, lo bien que describes cada escena... Es que si empiezo no acabo y, ya te lo he dicho miles de veces, para mí, eres la mejor.

    En cuanto al blog... psss, prefería el sofá, jajaja. En serio, me gustaba más antes, pero si a ti te gusta... El lateral izquierdo es un poco... gay? Jajajaja. Ey, que no tengo nada en contra, pero no sé, no te pega :).

    El ordenador sigue sin funcionar, pero mi chico lo intentará arreglar (o eso dice). No sé si este finde me iré al pueblo para dar la noticia a amigos y familia, que ya tengo ganas de que mis amigas se vuelvan locas y empiecen a organizar mi despedida, jajaja. Mientras tanto, aprovecharé la visita de mi madre, que le quedan unos días para irse a Badajoz, ays (La voy a echar mogollón de menos).

    En fin, reina, un besazo enorme. Te echo de menos.

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