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domingo, 6 de junio de 2010

Sir Valiul

Hace ya algunos días Raúl me pidió que le escribiera un relato, maravillado por como escribe Sandra (yo también maravillada) me pidió un tema en concreto, de caballeros, creo recordar que me dijo modernos, pero ya cuando dijo caballeros mi mente dijo nooooo Anaaaaaaaa nooooo ¿Por qué le has dicho que si? Y es que yo este género.. nada de nada. Películas ni las termino de ver, y lo más parecido a caballero que he visto y me ha gustado.. breaveheart. Las luchas siempre me parecen violentas y sangrientas. He intentado hacerlo lo mejor que puedo. No echeis cuentas al vocabulario que no he plantado un Mola y un Tronco de milagro..

Llegados a ese punto tan solo había una salida y él Sir. Valiul era el único capaz de alcanzar esa salida. Se levantó de la silla sonoramente, abandonando la mesa llena de rostros pálidos buscando una respuesta ante su fria mirada.


- Mi señor, ¿pero qué pre..?- La tez de su escudero palideció más de lo normal.
- No os preocupeis iré yo. - Dijo Sir. Valiul.
El resto de los asistentes no fue capaz de reaccionar ante la impavidez de aquel valiente caballero. ¿A caso no sabía que cuántos habían intentando llegar allí jamás volvieron? Si, él lo sabía y aun así decidió ir. Caminó entre el silencio y la mirada atónita de aquellos que le creían intrépido y babieca a igual medida.

Sir. Valuil, sentía como a cada paso que daba ante aquél gentío sus fuerzas, su vida y su esperanza iba minando hasta casi llegar a ser imperceptible, aún así continúo caminando con paso firme y decido. Tal vez el hecho de llevar la armadura hacía que su paso no pudiera ser distinto. No obstante lo era y para el público asistente Sir. Valiul era quién iba a salvarlos.

Cuando Sir estaba decidido a montar en su corcel sintió como una cálida mano rozaba su cara, por el suave tacto de su piel y el olor embriagador de su perfume supo que era ella. Se giró y simplemente le besó la mano. Ninguno de los dos dijo nada. Ella dio un paso atrás para dejarle espacio, pues él comenzó a alcanzar su montura, con un leve golpe indicó al caballo que debían marcharse y entre vítores, suspiros y sollozos de los allí presentes abandonó la cuidad lo más rápido que su corcel fue capaz de galopar.

Una vez se adentró en el bosque sintió ganas de volver, o de galopar en otra dirección, de no echar su vida a perder por tan solo un ideal, por los demás, pero no pudo. Algo dentro de sí seguía azuzando al caballo para que corriera más y más rápido adentrándose cada vez más en el bosque y en aquel terrible peligro.

Corintio, su corcel, frenó en seco. El jinete no sabía por qué hasta que levantó la mirada. Ahí a pocos metros de ellos se erguía un enrome ser. De color verde azulado, cubierto de escamas, con enormes e intimidatorios ojos oscuros que le miraban, no, le desafiaban directamente mientras su color cada vez tornaba más rojo. Su cabeza equivalía al cuerpo de diez hombres. Sus dientes eran enormes marfiles afilados que se empujaban unos a otros pidiendo su espacio vital, tras un largo cuello le precedían seis patas con grandiosas garras y dos desproporcionadas alas vigilaban su retaguardia.

Sir. Valiul bajó de su caballo de un ligero salto, a pesar de que así vestido ligero era el único adjetivo que tal vez no se le pudiese adjudicar. Con paso firme y su mano sobre la espada se encaminó para encararse a aquella bestia, mientras con su mirada le confirmaba que él no sentía miedo a pesar de los intentos del enorme ser por amedrentarlo.

Cuando estuvo a pocos metros de él. Aquella bestia, el Kindosariu abrió sus fauces mostrándole los dientes así como su capacidad de expulsar fuego. Ardió un pequeño arbusto a los pies de Sir Valiul, éste empuñó su espada mostrándosela al Kindosariu, el cual avanzó un paso más en su dirección. Sir avanzó otro y así consiguieron acortar el camino entre ambos, en ese momento la bestia se avalanzó contra él intentando aplastarle con su enorme pata, él levantó la espada más aún, clavándosela en aquella enorme huella. Le costó sacar la espada, pero el movimiento brusco de la bestia dolorida le ayudó a despojarla, empujándolo contra un árbol.

El Kindosariu se había enfurecido más aún. Intentó arrojarle una llama contra el pecho, que gracias a un ávido salto el valiente guerrero consiguió esquivar. Por un momento la bestia no alcanzaba a verle, Sir Valiul aprovechó ese instante para escalar un enorme roble. Una vez entre las ramas consiguió llamar su atención arrojando una pequeña rama. La bestia se giró rápidamente en busca de él, momento que el espadachín aprovechó para cortar su garganta, el corte fue suficientemente profundo como para conseguir minar su capacidad de quemar aquello cuanto se le antojaba. El Kindosariu furioso golpeo una y otra vez el árbol hasta que consiguió que el caballero cayera desde su alta copa, Corintio corrió a su ayuda posicionándose para el caballero le montara como un experto jinete. Juntos sin dejar apenas tiempo al enorme ser a reaccionar se arrojaron contra la bestia una y otra vez clavando su espada en aquellos rincones donde les era posible. Esquivando numerosas veces la respuesta de la bestia.

Tras un duro duelo, Sir Valiul salió victorioso, con varias costillas rotas, un brazo profundamente herido por uno de esos marfiles y sin su corcel. En la lucha el Kindosariu lo había atrapado entre sus fauces y golpeado repetidamente contra los árboles allí presentes y por más que el caballero intentaba zafarle clavando su espada a diestro y siniestro en la bestia Su querido Corintio no tuvo más que aquel sangriento final.

Así, tras varios días caminando Sir. Valiul alcanzó las tierras del Rey. Exhalando su último aliento al pisar tierra amiga. Varias horas estuvo allí tendido hasta que un campesino lo encontró y de inmediato le llevó ante el Rey. Éste lo alojó en una de las estancias de palacio.

El caballero despertó algo aturdido al notar una mano acariciando su mejilla, abrió los ojos y encontró ante él el más bonito de los rostros y a su vez el más deseado. Ella se sorprendió y con júbilo y nerviosismo acercó sus labios a los de él, ofreciéndole así uno de sus preciados besos. Los suaves labios de la dama caldeaban los secos labios del caballero, cuando sus lenguas se unieron bailaron juntas una de las más bellas danzas.


Pd. Espero que os guste..
Pd2. Ah Sir Valiul = Valiente, Vali + Raul, ul ; Kindosariu = Kindo (huevo kinder) + Sariu (de dinosaurio), sí, no doy para más. :P

3 comentarios:

  1. Que historia más chula, parece sacada de un cuento de hadas,...
    Oye... porque todo el mundo le escribe historias a Raúl? Eso no es justoooo!

    Muy bien argumentada, me ha encantado escritora!!
    Cuando seas premio nobel acuerdate d los pobres xd

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  2. Muy buena historia jajajaj me a encantado xD
    todos me las escriben a mi porque...
    ( moviendo la cabeza de lado a lado)
    Porque yo lo valgo jjajajajajaja

    Ana muchas gracias, sigue así, un besote

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  3. bueno me alegro de que os haya gustado.. le escribimos historias porque nos lo pide!!

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