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viernes, 28 de mayo de 2010

Juanito y la música clásica.

Aviso la entrada es larguita.. pero como no me vais a ver el pelo el finde, teneís tiempo de leerla.
Algunos días "el enano" (mi hermano pequeño que me saca más de una cabeza) me lleva a trabajar. Acostumbra a llevarme con las ventanillas bajadas (ole mis peinados que guapa llego a trabajar..) y con música de la máxima fm. (Bacalao pa mí) Ayer el tío decidió ponerme música clásica y cuando le increpé que pusiera algo mejor me dijo que no, él mandaba (puto enano... es el único sitio donde manda) me convenció aquello de que tuvo que esperar a que todos mis hermanos tuvieran coches para él mandar en este.. me enterneció. La cosa es que El enano me convenció para oirla, y me dijo que para sentila debía inventarme una historia en función de la música. La mia fue esta:

Juanito avanzaba por el largo pasillo con sumo cuidado. Aquella mañana su mamá se había enfadado con él. Ya le había repetido en numerosas ocasiones que primero tenía que hacer sus tareas y después jugar. A Juanito eso le daba igual, hacía oídos sordos, cada vez que encendía la consola se ponía a jugar sin apenas darse cuenta del tiempo que invertía y para cuando su madre le hablaba enfadada diciendo que la dejase, él iba por el mejor tiempo obtenido hasta el momento y claro no podía parar en ese instante. Harta de esto, su mamá se dirigió hacia él marcando mucho el paso con ruidosas zancadas, una vez parada frente a él le arrebató la consola de un rápido movimiento, y sin mediar palabra se dirigió a su cuarto sumamente enfadada.

Juanito no pudo hacer más que seguir con la mirada la trayectoria de su ansiado juego, sabía que decir algo en aquel momento tan sólo provocaría una catástrofe aún mayor.

Ahora horas más tarde Juanito se había armado de valor para recuperar su ansiada consola. Sabía que mamá iba a tardar al menos una hora y desde por la mañana no podía quitarse de la cabeza que era capaz de alcanzar un nuevo nivel en el juego. Sigilosamente iba avanzando por el pasillo a pesar de estar solo en casa. Para él se había convertido en una misión, entrar en la habitación y recuperar el preciado tesoro. Llevaba un atuendo elegido para esta misión. Había encontrado un pantalón oscuro y una camiseta (eso sí, la camiseta era de su hermana, pero es que él oscuras no tenía) del baño había cogido uno de esos chismes que usaba mamá para maquillarse, y se había dibujado dos rayas negras en los mofletes. Una corbata de su padre hacía la función de cinta en la cabeza. Ahora estaba preparado para todo. Cuando alcanzó el picaporte de la puerta del dormitorio de sus padres miró a uno y otro lado y juntó la oreja a la puerta para comprobar que tenía vía libre. Así era y tras un ágil movimiento traspasó el umbral de la puerta, la cual volvió a cerrar sobre sí mismo, pues había visto películas de miedo y sabía que un portazo siempre asustaba.

Una vez dentro comenzó a estudiar el espacio. Era algo complicado pero esa misión estaba hecha para él. Se organizó, ¿Por donde empezar? Por el armario, comenzó a revisar entre la ropa colgada, pero algo le decía que colgada no podría estar, de modo que empezó a abrir los cajones, con la emoción no se dio cuenta de colocar cada cosa en su sitio, ni tan siquiera de cerrar los cajones, uno, otro, otro, y nada, ahí no estaba su preciado tesoro. Algo cansado y sudoroso (menos mal que tenía la corbata para mantener a raya al sudor) decidió darse un respiro y tras limpiarse un poco el sudor con alguna prenda del cajón (por cierto, muy suave y resbaladiza) decidió continuar su búsqueda.

Mientras tanto, su madre había vuelto algo pronto de recoger a su hermana, ambas caminaban alegremente charlando sobre la ropa nueva y a buen precio que habían comprado. Al entrar en casa la madre, agobiada por el calor de los primeros días de verano se descalzó y se dispuso a tomar un vaso bien grande de agua fría.

Juanito seguía buscando, ¿Qué tocaba ahora? ¡Ah sí, la cama!. En las pelis guardan cosas bajo la cama, pero con aquella colcha costaba mucho verlo, la levantó por ambos lados de la cama, ahora podía ver mejor, pero oh, allí no había nada.

Una vez saciada la sed, madre e hija decidieron acercarse a la habitación de la hija para ver si una falda hacía juego con los zapatos comprados.

Un ruido alteró a Juanito, ¿Habían vuelto? Esperó, pero no oyó nada, aun así decidió que debía darse prisa. ¿Qué quedaba ahora? ¡Ah si, las mesillas de noche! Rodó por encima de la cama que al estar algo desecha frenó un poco su trayectoria. Una vez abajo abrió con suma rapidez los cajones, la ropa le estorbaba de modo que comenzó a lanzarla hacia atrás en mientras buscaba ansioso el tesoro, pues se le estaban acabando los lugares de búsqueda y no lo encontraba.

Ahí no estaba. Desesperado decidió volver a rodar por la cama para llegar a la otra mesilla, esta vez calculo algo mal el impulso y tuvo que frenar con los pies para no darse contra la ventana. Desgraciadamente había manchado un poco los visillos, bueno, un daño colateral (como decían en las películas).

Una vez comprobado que la falda quedaba perfecta con los zapatos, la madre decidió ir a cambiarse de ropa, pues aún sentía calor. Comenzó a andar por el pasillo sin darse cuenta de que Juanito no estaba como de costumbre viendo la tele.

Primer cajón, nada. Segundo cajón, nada. Tercer cajón..¡¡Bingo!! Por fin ¡¡Había encontrado su gran tesoro!!! Feliz y orgulloso empezó a dar saltos y más saltos, en uno de ellos chocó contra la pared (eso sí, sin hacerse daño) y aterrizó sobre la cama. Se subió a ella y empezó a saltar, alto muy alto, cada vez más alto, saltaba poniendo las manos, saltaba poniendo el culo, saltaba de pie, y cuanto más saltaba más alegría le daba, era un pequeño bucle, alegría, risa y salto, y más alegría y más risas y más alto el salto.

Su mamá abrió la puerta, impactada primero no supo que decir. Su cuarto estaba destrozado, el armario abierto, los cajones expulsaban ropa, los que estaban abiertos, los cerrados atrapaban camisas que parecían intentar escapar. El suelo repleto de ropa interior. Su camisón de seda preferido en el suelo y lleno de pintura negra. Las cortinas llenas de pisadas y la cama… ¡La cama! Totalmente desecha, la colcha negra, y sobre ella un pequeño intento de ninja casero saltando y riendo.

Juanito intentó frenar en seco y no pudo más que caerse de culo junto a la cama. Su madre que por fin consiguió reaccionar, le miro seriamente y abrió la boca tanto que él pudo ver los empastes mientras ella comenzó a gritar:

- Juuuaaannnniiiittoooooo...
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Y.. fin! jajjajaja la música clásica era rapidita cuando él saltaba en la cama.. y cuando el grito fue un subidon..jajajja curiosa forma de matar el rato para ir a trabajar eh.
Un besito a todos.
Ah, la historia de mi hermano iba sobre una adrilla que amaba a su castaña.

5 comentarios:

  1. Jajajajajajaaja pero que buenisisisisismo!!!
    Me encanta, de verdad... ha sido muy divertido, es algo muy habitual en los niños, algo que suele ocurrir muchisimo, pero tu le has dado un toque divertidisimo que me ha echo partirme de risa, a medida que iba leyendo más, más me reia.

    Enhorabuena Ana, genial, d verdad me ha encantado!

    Jjjaajaja lo mejor d todo, la corbata en la cabeza ! Jjajajajajaja

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  2. Mi cuñada acaba de terminar su larguísima carrera de piano. Siempre que ha tenido un examen práctico, nos llamaba para que fuéramos a escucharla. Si te digo la verdad, la música clásica en general, no me gusta. Hay que saber escuchar y trasladar la historia a cada instrumento, melodía, compás... Casi nunca lo hago, más bien me dedicaba a mirar sus pequeñas manos, la agilidad con la que recorrían las teclas. Aún así, esta última vez, decidí concentrarme en la música y pude llegar a crear la historia. No recuerdo de qué obra se trataba pero, según mi cuñada, era una canción de cuna para una niña o algo así. La verdad es que me acerqué mucho a esa conclusión. Si no te digo yo que cuando me pongo, me pongo y punto!! Besos guapísima y pásalo bien el finde.

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  3. Pava... ven al msn y dime adios como debe ser no?

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  4. Yo es que por música clásica entiendo esto.

    http://www.youtube.com/watch?v=lk6kvVGPURA

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  5. Jajajaja eso más bien es música antigua...

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¿Qué pasa con tu rollo?

Me acompañan...