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lunes, 19 de abril de 2010

Reflexionando..

Observando me ha dado por pensar cuántas veces nos defrauda la gente. [No personalizo, no hablo de nadie en concreto, no buscar dónde no hay.]

¿A quién no le ha defraudado un amigo?, ¿Un familiar?, ¿Tú pareja?, ¿Un compañero de trabajo?, ¿Tu jefe?
A mí, muchas y creo que me quedan otras muchas. ¿Cuántas veces nos hemos preguntado porqué nos defraudarán sin obtener respuesta? Empiezo a creer que tengo la respuesta. Nos defraudan por nuestra culpa. Por proyectar en otros nuestros deseos, por querer que nos traten como nosotros lo haríamos y eso, creo que es imposible.

Cada cual tiene sus propios ojos para poder ver el mundo a su manera, para crearse su escala de valores y para dar importancia a unas u otras reacciones.
Podríamos pensar, “jo, pues nos rodeamos sólo de la gente con la que compartamos las gafas de ver”. Es imposible, a la familia, no la eliges, y te rodeas de ellos, a pesar de sus valores que suelen ser comunes, está su percepción de las cosas y ésta es única e intransferible, ¿A tu jefe? Ojalá pudieras elegirlo, ¿A tus amigos? Aún no tengo claro hasta qué punto eliges a los amigos. ¿Prejuzgáis? Yo sí, sé que está mal, pero me sale sin querer. Tal vez un comentario fuera de lugar, o un deje, o una postura corporal, la interpreto y la juzgo, a fin de cuentas. Ahora bien (enlacemos ideas) Si yo, prejuzgo.. no tengo claro si elijo a mis amigos, porque ¿Cuántas veces he prejuzgado (mal) a alguien y con el tiempo me he dado cuenta de que me equivocaba? ¿Elegí ser amiga suya o surgió la amistad sin pensarlo? ¿Cuántas veces queremos a alguien aún sabiendo que ni se lo merece, ni yo debería permitirme querer a esa persona? Si hablamos de parejas.. ¿Las elegimos? Hasta cierto punto..¿Cuánta gente ama a quién no debe? Por que no le corresponde, por que no le trata bien, porque le hace daño querer, porque está con pareja ya...(mil ejemplos más). Tus compañeros de trabajo, al azar.

A mi modo de ver es poco probable elegir a quién quieres y cuánto quererlo. Por eso, nos hacen daño. No se, divago, lo admito. Pero .. al menos a mí me pasa que cuando alguien me defrauda es porque espero “algo” que no me llega a dar. Pero olvido tres grandes preguntas:

1, ¿Ésa persona tiene ese algo para dármelo?
2, Si lo tiene, ¿quiere dármelo?
3, Y si quiere dármelo, ¿Sabe que yo lo quiero?

Ahora, si pienso en algún desencanto, y me hago estas tres preguntas.. ¿De quién es la culpa? Probablemente no sea toda mía (también existe quien te promete y da esperanzas y nunca las cumple) pero admito mi parte de culpa.

Con esto no pretendo levantar ampollas, modificar opiniones, discusiones, que nadie se dé por aludido. No pienso nada, reflexiono, como vosotros reflexionáis sobre otras mil cosas más, pero esta vez, lo hago por escrito.

7 comentarios:

  1. Ana... parece que leyendote me escuchaba a mi misma. Esto es algo que he pensado y sufrido como todos muchas veces. Y estoy de acuerdo con lo que dices.
    Pero ante todo me quedaría con algo y es que muchas veces fallamos en que como tenemos una manera de actuar, pensamos y esperamos que nos traten como nosotros lo hacemos. Y cuando no sucede, llega la decepción. Sea en la familia, amigos o pareja.
    Pero como acabo de ponerle a Raul, yo no sabria arrepentirme de actuar como lo hago, ni creo que nadie debiera... siempre que lo hagamos de corazón. Por muchos chascos que nos llevemos. Al menos seremos fieles a nosotros mismos. Y eso es muy importante para mi.

    Un besazo guapa, me encanto tu entrada.

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  2. Eso creo yo Dafne, pero tambien creo que debería de observar más y tener menos esperanzas en la gente, intentar entender lo que dicen y no lo que quiero oir cuando dicen algo.
    un besitoo :)

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  3. Pienso lo mismo que tu Dafne
    De esperanzas siempre las has de tener en la gente a la que quieres, tampoco obsesionarte con ellas, yo espero mucho de mucha gente, al igual como ellos esperan mucho de mí

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  4. qué razón tienes. En estos casos me pregunto si es bueno que la esperanza sea lo último que se pierda. Luego me doy cuenta de que, al menos para mí, si que es bueno. Pero el momento de duda, de comezón, está ahí, y duele como la decepción o más, porque es contigo mismo...

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  5. Como te rallas kac! jajajajajjaja.. pero que conste que la reflexión me gustó.. e incluso he de reconocer que me hizo pensar.. ( pero solo un poco jajaja ) ;-)

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  6. jajajajajja que no era una rayada.. es que tengo tiempo libre y hablando con alguien que estaba decepcionado.. me dio por pensar :)

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  7. Hola, preciosa, he vuelto!! Jajajaja. Pues sí, como tú, soy una de las personas que le da vueltas a este asunto, y de las que se ha sentido defraudada muchas veces. Y como dije en una entrada de mi blog, estoy más que harta de dar y no recibir nada a cambio. No me gusta la frase esa de que la verdadera amistad, amor o lo que sea es el dar y no esperar nada a cambio. Pero, resulta que yo ya estoy hasta la pepitilla de tanta mierda de esa. De qué te sirve eso? En el fondo te acabas sintiendo tonta y vacía (es sólo mi opinión). De todas formas, yo digo todo esto para hacer luego lo contrario, porque no escarmiento. Y, en ocasiones sí me he arrepentido de hacer cosas de corazón, porque me da la sensanción de que la gente no aprecia el esfuerzo, ni las ganas, ni el cariño que has puesto en ello. En fin, que me enrollo. Un besazo preciosa!!

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