A ver qué encuentras...

sábado, 13 de marzo de 2010

Secuelas

Marco siempre quiso ser amigo de Carmela, desde el primer día que la conoció. Él jugaba en el parque , si es que jugaba se le puede aplicar a lo que él hacía, se dedicaba a destrozar un hormiguero, separando cabezas de los cuerpos de las hormigas que allí habitaban plácidamente hasta su llegada. Marco iba guardando cada parte sin vida dentro del tapón de botella correspondiente, había buscado minuciosamente por el parque un par de tapones algo sucios y olvidados, estaba claro que aquello era un homicidio premeditado. Carmela le estuvo observando un rato, roja de ira se acercó a él y dándole un manotazo le gritó:

- ¿Pero qué haces? ¡Déjalas en paz, asesino!.
Marco levantó la cabeza y justo en el momento en el que iba a devolverle el manotazo la miró fijamente. Carmela era rubia, con pequeños rizos al final de sus coletas, sus ojos eran verdes tanto que Marco se desorientó por un segundo, tenia los labios apretados y por la posición de su cuerpo Marco pensó que iba a soltarle un porrazo de un momento a otro.
- ¡Pero si no se enteran! - contestó él tras unos segundos de observación.
- ¿Cómo que no? ¿A que si yo te pego te enteras? - El enfado de ella iba en aumento.
- Jajaja no serás capaz...
No pudo terminar la frase, sintió como ella le golpeaba, una patada en toda la pierna, el se giró para darle a su vez y fue así como Marco y Carmela comenzaron su amistad.
Empezaron a compartir juegos todas las tardes, cuando Marco elegía el juego siempre tenía que ver con destrucción y cuando lo elegía Carmela con sentimientos. Poco a poco se fueron compaginando, a pesar del genio de Marco. Le encantaba verla enfadada, tanto que a veces, la provocaba sin venir a cuento, solo por verla ofendida. Ella por su parte, a pesar de enfadarse con él en el fondo le gustaba como era Marco, tan duro por fuera, tan bueno por dentro.
Poco a poco fueron creciendo y sus cuerpos cambiando, Marco empezó la pubertad antes que Carmela, ella notaba que le miraba de forma diferente y que la trataba de forma distinta. En una ocasión le pilló oliéndole el pelo, a lo que la respuesta de ésta fue un codazo en las costillas.
Cuándo Carmela alcanzó la pubertad empezó a mirarle también de forma distinta. Ya no se veían tanto como antes, y las veces que lo hacían no jugaban, pasaban largos e incómodos ratos en silencio.
En el 14 cumpleaños de Marco, Carmela le llamó, tenía algo que contarle. Marco desconocía que nunca olvidaría aquel día. No sabía porqué se sentía nervioso. Llevaba semanas dándole vueltas a lo que sentía por Carmela. Ellos prácticamente se habían criado juntos, eran como hermanos, pero últimamente tenía sensaciones diferentes, confusas. Se sentía atraído por ella, muchas veces pensaba en besarla o acariciarla, pero la vergüenza al rechazo le hacía deshacerse de ese pensamiento.
Aquella mañana se había armado de valor, había decidido regalarse por su cumpleaños ser sincero y de alguna forma intentar ser feliz, se prometió a sí mismo decirle lo que sentía en cuanto volviera a verla. Confesarle que realmente se sentía enamorado de ella.

Carmela estaba más triste de lo normal, caminaba cabizbaja y arrastrando los pies, como si intentase retrasar aquella cita todo lo posible. Pero no era posible, tenía que acudir a la cita, y decirle a Marco lo que pasaba. De pronto sus manos comenzaron a sudar y Carmela sintió como perdía fuerza en sus finas piernas, buscó un banco cercano y decidió sentarse solo unos segundos para poder recuperar el aliento. Sentada comenzó a recordar todo cuanto quería decirle a Marco, se puso aún más nerviosa. Decidió no pensarlo mas y lanzarse, pues sino, jamás lo haría y no haberlo hecho le rompería aun más el corazón.


Al llegar al punto acordado Marco vio lo guapa que venía Carmela, llevaba un vestido corto con pequeñas flores rojas, le encantaba como le quedaba. Se puso algo más nervioso de lo que ya estaba.

Cuando le vio, se le aceleró el corazón un poco más. Sacó fuerzas y fingió una amplia sonrisa, después se acercó a él y le dio un largo y cariñoso abrazo. Fue largo, muy largo, pero ambos se sentían a gusto y por ello ninguno se retiró. Transcurridos un par de minutos fue Marco quien se distanció un poco.

- Te invito a un helado, ¡Tenemos que celebrar que es mi cumpleaños!
- Oh vaya, olvidé comprarte un regalo
- Bueno, no es necesario, con que no me pegues por hoy... me sentiré regalado.
Así comenzó su tarde, empezaron a hablar de las clases, los compañeros, los amigos en común, deportes, televisión, hablaron de todo sin parar, se notaba que ambos querían evitar otros temas de conversación. Pasaron la tarde en los recreativos, riendo y ganando, riendo y perdiendo, pero daba igual, estaban juntos y se reían, ¿Qué más podían pedir?

Llegó la hora de la despedida y tras un paseo a casa Marco insistió en acompañarle al portal. Durante el camino ninguno de los dos dijo nada, ambos iban repasando qué decir y sobretodo cómo decirlo.


- Marco, tengo algo que contarte – dijo Carmela sin levantar la vista del suelo.

- ¿Si?, yo.. yo también..
- Mm, vaya, entonces.. ¿Cuál de los dos primero?
- Pues si no te importa.. prefiero ser yo.
- Por mi vale – contestó suspirando por no ser ella la primera en hablar.
- Carmela yo.. bueno tú.. ¿recuerdas cuando nos conocimos?
- Si jajajaja, ¡¡Estabas matando hormigas!!, ¡¡Asesino!!
- Si, jaja bueno.. ellas habían empezado – sonrió Marco mientras se rascaba la cabeza algo nervioso (era un tic cuando algo le preocupaba) – Carmela desde ese día decidí que quería ser tu amigo..

Ella sonrió por respuesta, mientras recordaba aquel día, ella también había decidido ser amiga suya.
- Y en realidad desde aquel día, comenzamos a ser amigos.. hasta ahora..
- Sí - dijo ella algo triste - hasta ahora...
- Pero las cosas han cambiado
- Lo sé.
 -No podremos seguir siendo amigos como antes..
- Lo sé – repitió ella.
- ¿Lo sabes? - por un momento se avergonzó más de lo esperado.
- Si, pero no pensaba que tú también lo supieras.
- Jaja, bueno.. creo que yo lo supe antes que tú
- ¿Cómo?- preguntó ella abriendo los ojos como platos.
- Claro, hace tiempo que siento que me gustas...
- ¿¿Cómo?? - volvió a repetir ella, esta vez los ojos eran como ovnis más que platos.
- Carmela yo...
- No, Marco... lo siento.. no
- ¿No?- preguntó Marco algo desorientado.
- Marco, me marcho. Hoy es mi último día aquí. Han trasladado a mi padre, no sabía como decírtelo, por eso decidí pasar mi última tarde contigo, disfrutar de ti por última vez... - a medida que avanzaba la frase se notaba la tristeza de Carmela en su voz.
 - Oh, vaya... entonces..¿es una despedida?
 - Si, eso me temo.
 - ¿No volveré a verte jamás?
- Eso creo Marco...
Carmela no pudo hablar más, sus ojos se llenaron de lágrimas y ante la vergüenza de que su mejor amigo pudiera verla así, se apresuró a darle un ligero beso en los labios y corrió a su portal, empujó la puerta y sin mirar atrás entró dentro.

Marco no sabía cómo reaccionar, se había preparado para un “Tú a mí no” o incluso un “Olvídame” pero jamás había pensado un nunca más...


El amor de su vida se iba y él no podía hacer nada. Nada. Se quedó allí quieto, decaído, triste, mientras vio como poco a poco su corazón se escurría hasta llegar a alguna alcantarilla cercana, dejándose caer al vacío. Sin tener claro si estaba viviendo un sueño o algo real volvió caminando a su casa. Al llegar se metió en su cuarto y tras descalzarse se metió en la cama. Durmió horas, días.



Para cuando despertó Carmela ya no estaba, ella y su familia habían desaparecido. La vida poco a poco volvió a su normalidad y para cuando Marco decidió volver a aquella calle, a aquella alcantarilla a recuperar su corazón, éste ya no estaba. Había desparecido por la alcantarilla..

9 comentarios:

  1. Pero que bonito!Y a la vez que triste.. joooo... y nunca mas se van a ver? //llorando jooo

    Así es la vida, triste y cruel...
    Amor,bendito amor... porque no podemos vivir presicindiendo de el? ...

    ResponderEliminar
  2. jajaja jo que no es para llorar... la verdad es que toda la historia va por algo que pensé de perder un corazón por la alcantarilla... pero no me parece tan triste.. no?

    ResponderEliminar
  3. Es triste, Ana, no jorobes... Pobre chico, le han partido el corazón por partida doble, se va su mejor amiga y su gran amor. Es muy jodido. Preciosa historia, como todo lo que escribes (toma peloteo). Por cierto, reina, qué tal ese culito? Jajajaja. Besazos.

    ResponderEliminar
  4. jajjajajajajaj lo del culito jode el peloteo eh jajajajajajjaja aun me molesta.. pero bueno.. se me pasara.. así aprenderé a sentarme bien

    ResponderEliminar
  5. Me encantaron los relatos, No te rindas.. quien la sigue la consigue... ya sabes Un placer leerlos (GC)

    ResponderEliminar
  6. Me encantaron los relatos. No te rindas. quien la sigue la consigue.. ya sabes... Un placer leerlos (GC)

    ResponderEliminar
  7. Muy bonito relato fea, he disfrutado leyendolo mucho. Siento haber estado desaparecida, a veces pasa.
    Por cierto, espero el Clara IV asi que ponte a darlo todo.

    Un abrazo fea.

    ResponderEliminar
  8. GC, que ayer ya me sacaste los colores.. que no es para tanto :)

    paulikiiiii nena estamos desaparecidas las dos, lo importante es volver a vernos. y lo de clara.. tenía intención de que lo olvidarais :( que me he bloqueado un poco jajajaj

    ResponderEliminar

¿Qué pasa con tu rollo?

Me acompañan...